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Entrevistas

Entrevista - 5 de agosto de 2008

José María Di Bello
Coordinador del Programa Nacional de VIH de la Cruz Roja Argentina y también forma parte del secretariado de la Red Argentina de Personas Viviendo con VIH-sida (RedAr).
“Estoy en Cruz Roja porque trabajamos en comunidades dónde nadie más llega”

 

Aprendamos a convivir y a amar en tiempos de VIH es su eslogan preferido
José María pertenece a la Cruz Roja Argentina desde hace 5 años. Trabajó en otras ONG pero le motivó el poder estar focalizado exclusivamente en el programa de VIH/SIDA dónde le seleccionaron para el puesto de Coordinador de VIH. Cuenta como una paradoja de la vida que antes de conocer su diagnóstico positivo daba talleres en escuelas para la prevención del VIH y en la Universidad de Psicología de Buenos Aires dónde es docente.

Tras la muerte de su pareja, su médico le propuso participar en un grupo con personas que vivían con VIH; Esta experiencia de convivencia con el grupo le predispuso a enfrentar la vida de una forma distinta. El ver que había personas con VIH que vivían en situaciones paupérrimas, que no tenían acceso a medicamentos y tratamientos, y que además  sufrían del estigma y la discriminación, le animo a seguir contribuyendo a  mejorar la vida de estas personas y las de otras muchas que no conocía. Hoy vive con otra persona y esta orgulloso de los 3 hijos que comparten.

 

¿Cual ha sido la evolución desde que usted comenzó a trabajar en el programa de VIH?

Casi el total de las filiales de la Cruz Roja Argentina están involucradas en  distintos niveles en el trabajo de prevención. Hay 15 filiales que han formado ya grupos para personas viviendo con VIH “grupos de reflexión”. Estas personas se reúnen una vez a la semana para coordinar, intercambiar y trabajar en conjunto para el mejor  acceso a la salud, al tratamiento, y al reconocimiento de sus derechos.  Los voluntarios se han instalado en comunidades para  trabajar sobre la temática de VIH/SIDA. Actualmente muchas de las personas que pertenecen al programa son voluntarias. Hay 600 personas beneficiarias de los programas viviendo con  VIH, de las cuales 180 se han integrado como voluntarias de la Cruz Roja y al menos en 6 filiales se tiene a personas con VIH que están coordinando el programa.

La Cruz Roja Argentina coordina el Foro de personas que viven con VIH Sida del Instituto Nacional contra la Discriminación que depende del Ministerio de Justicia. Además participamos en diversos espacios de concertación con el gobierno y con otras organizaciones como “Mujeres viviendo con VIH” y con la red de personas “Viviendo con VIH”, con las que tenemos firmados Convenios.

Lo que me fascina de estar en Cruz Roja es que llegamos a sitios donde no llega nadie más. Hay pequeñas comunidades en distintos puntos del país en que no hay nadie más que Cruz Roja. Son personas olvidadas por la red de salud y por todos, excepto por la Cruz Roja.

 

¿Cuando se ha creado la red de la Cruz Roja de personas que trabajan y están viviendo con VIH?

La red se ha creado este año. Queremos que haya al menos una persona por cada Sociedad Nacional y que además esta persona  pueda crear la red a nivel nacional. La red tiene también como finalidad poder recoger las necesidades y voces de las diferentes regiones y países y asimismo saber cual es la situación en cada  SN respecto a las personas que viven con VIH y poder incidir positivamente si es necesario. También tenemos como objetivo dar a conocer dentro del  Movimiento el Fondo MASAMBO.

 

¿Cuales son los grupos poblacionales con los que estáis trabajando en la  trabajado la Cruz Roja Argentina? Porque han elegido trabajar con ellos?

Estamos trabajando con la población en general pero poniendo el énfasis en las poblaciones en mayor situación de pobreza, enfocándonos principalmente en jóvenes y mujeres, hombres que tienen sexo con hombres, personas privadas por la libertad -hemos trabajado en cuatro cárceles- y con personas que viven con VIH. En un futuro próximo iniciaremos  acciones con  trabajadores sexuales y con usuarios de drogas.

El motivo por el que hemos elegido estas poblaciones es porque en muchas ocasiones son las personas que más sufren el estigma y la discriminación y por esto tienen mayor dificultad para acceder a los servicios de salud y a los tratamientos.

 

¿Cual es el balance de la lucha contra el estigma y la discriminación en los programas implementados en las comunidades por  la Cruz Roja Argentina?

Aunque se ha progresado y se ha tenido éxito en diferentes comunidades donde la Cruz Roja trabaja de una manera muy intensiva y continuada en el tiempo lo cierto es que queda mucho más por hacer y hay que hacerlo mejor. Reducir el estigma y la discriminación significa trabajar con el cambio cultural y eso implica un proceso de reflexión y de evolución de actitudes y creencias por  parte de las personas y de las comunidades. Para que se produzca lo antes posible es necesario trabajar a través de los medios de comunicación, pero a su vez,  y al mismo tiempo debemos realizar un fuerte trabajo de inserción comunitaria dónde la propia comunidad sea la que construya su propia nueva escala de valores.