“Política de la Federación Internacional sobre el VIH/SIDA (2002)”
Introducción La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (la Federación Internacional) tiene una larga tradición de trabajo en el área de salud y asistencia en la comunidad. Desde mediados del decenio de 1980, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han venido apoyando proyectos relativos al VIH/SIDA.
Aunque las iniciativas nacionales e internacionales han ayudado con éxito a muchos beneficiarios, han carecido de la coherencia y dimensiones necesarias para repercutir significativamente en la epidemia del VIH/SIDA. En su Asamblea General de 2001, la Federación Internacional asumió un enfoque verdaderamente global para la lucha contra el VIH/SIDA y solicitó la actualización de la Política frente al VIH/SIDA de la Federación de 1987, que fuera posteriormente revisada en 1991 y 1993. Esta política ofrece un marco para apoyar a las Sociedades Nacionales en las acciones que lleven a cabo de acuerdo a las necesidades locales y las posibilidades.
Ámbito de aplicación La política aborda el firme compromiso de la Federación Internacional de intensificar de manera continua la labor de prevención, eliminación del estigma, sensibilización, asistencia sanitaria y otros servicios relacionados con el VIH/SIDA, especialmente para poblaciones vulnerables, teniendo en cuenta:
la estrecha relación entre la salud y los derechos humanos y la importancia de que las personas que viven con VIH y SIDA (PVVS) participen en la lucha contra esta enfermedad, cuestión expresada desde 1987 en las políticas de la Federación Internacional frente al VIH/SIDA;
que la prevención, la asistencia, el tratamiento, el apoyo y la lucha contra el estigma y la discriminación son intervenciones estrechamente interrelacionadas e inseparables para que la respuesta comunitaria al VIH/SIDA tenga éxito, tal como se subrayó en el XIII período de sesiones de la Asamblea General de la Federación Internacional celebrado en noviembre de 2001;
la necesidad de ampliar los enfoques anteriormente mencionados, a fin de refrenar la epidemia, tal como se expresa en la Declaración de Uagadugú aprobada en la Conferencia Panafricana de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en 2000;
la necesidad de seguir mejorando el alcance y la eficacia de los programas actuales, a fin de enfocarlos en actividades en las cuales la Cruz Roja y la Media Luna Roja pueden lograr un verdadero impacto, en particular en beneficio de los grupos más vulnerables al VIH/SIDA, como se ha expresado en la Declaración de Berlín, aprobada en la VI Conferencia Europea de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en 2002;
la necesidad de abordar conjunta y urgentemente la cuestión del VIH/SIDA como emergencia mundial y como problema potencial de seguridad, tal como se expresa en la declaración aprobada en el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA en 2001, en la que se menciona a la Federación Internacional como uno de los actores importantes en la lucha contra el VIH/SIDA (párrafo 34);
que la salud, que debe ser vista como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente como la ausencia de afecciones o enfermedades (Organización Mundial de la Salud (OMS), 1948) es un derecho inalienable de todas las personas independientemente de su raza, religión, color, nacionalidad, sexo u origen. La salud del individuo es un requerimiento fundamental e indispensable para el desarrollo al nivel mundial, nacional e individual, tal como se expresa en la Política de Salud de la Federación Internacional (1999);
que el VIH/SIDA es un problema fundamental de desarrollo que exacerba otros problemas de salud como la tuberculosis, el paludismo y otros problemas de salud muy difundidos;
que la epidemia del VIH/SIDA afecta a todos los sectores de la sociedad y en casos extremos desgasta la estructura social de la sociedad, dejando a las personas de edad y a los jóvenes solos ante el problema;
que la pobreza, la desigualdad, la inestabilidad, la brecha creciente en la justicia social, la desigualdad entre hombres y mujeres y la falta de respeto de los derechos humanos son factores fundamentales que impulsan la epidemia del VIH/SIDA; por consiguiente:
Declaración La Federación Internacional y cada una de las Sociedades Nacionales deberán:
Esforzarse por ser una voz fuerte y calificada del conocimiento y la conciencia social en la promoción y protección de la salud de las poblaciones vulnerables, especialmente de las familias y comunidades con personas infectadas y afectadas por el VIH/SIDA.
Mostrar capacidad directiva en la lucha contra la estigmatización y la discriminación en todos los lugares y creando ambientes de tolerancia y apoyo para las PVVS dentro de la organización.
Crear foros y alianzas internacionales pertinentes, tales como la Alianza Internacional contra el SIDA en África y la nueva Alianza Pancaribeña contra el VIH/SIDA, y participar en ellos, y trabajar con la Red Mundial de Personas con VIH/SIDA (GNP+) al nivel internacional.
Como auxiliares del gobierno, abogar por el compromiso y liderazgo del gobierno al nivel político más alto en la lucha contra el SIDA en todos los planos y participar activamente en el mecanismo nacional de coordinación del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo, así como en comités y planes nacionales relativos al SIDA; además, abogar por el derecho de todos los grupos vulnerables a la información, a la protección y a vivir una vida plena y digna.
En el marco de su mandato y competencia, identificar áreas apropiadas para abordar las verdaderas necesidades de las personas vulnerables y proporcionar los servicios de prevención, asistencia y apoyo correspondientes. Los servicios así prestados serán complementarios a los del gobierno y/o de otros asociados en la asistencia de salud y deberán desarrollarse de manera que se promuevan la eficacia, la eficiencia y la sostenibilidad.
En el diseño de las intervenciones, dar prioridad a programas integrados basados en la comunidad, garantizando así su sostenibilidad y unos beneficios máximos para los beneficiarios de esos servicios. Ello requiere una planificación conjunta y la participación directa de los beneficiarios, especialmente de las PVVS y los jóvenes, en la identificación de las necesidades, la planificación, la puesta en práctica y la evaluación. Se deberá prestar especial atención a los roles específicos de la mujer y del hombre, así como a cuestiones de género relacionadas con la epidemia. Se deberá hacer hincapié en la sensibilización de las comunidades meta en relación con su responsabilidad primordial de mantener y mejorar su salud adoptando un estilo de vida saludable, cambiando sus comportamientos y apoyándose mutuamente, entre otros medios.
Garantizar, en la medida de lo posible, que los programas generales de prevención y asistencia comunitarias relativos al VIH/SIDA formen parte de los programas de salud comunitaria de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ya existentes o se integren en ellos y se coordinen con los esfuerzos dirigidos a otros problemas frecuentes de salud como la tuberculosis y el paludismo. Además, debe realizarse el máximo esfuerzo posible por integrar, cuando sea factible, los programas relativos al VIH/SIDA en todos los demás programas.
Garantizar que los programas de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja relativos al VIH/SIDA hagan especial hincapié en la sensibilización, en la promoción de la salud (acceso a servicios de salud, educación, adquisición de aptitudes para la vida, bases de subsistencia, seguridad y apoyo en el lugar de trabajo) y en la prevención (información, educación y comunicación, educación inter pares, movilización de donantes de sangre no remunerados, reducción del peligro para consumidores de drogas inyectables, promoción del uso del condón). Siempre que existan la posibilidad y las condiciones adecuadas, deberán realizarse los esfuerzos necesarios por promover el acceso a los servicios de consejería y la realización de pruebas en forma voluntaria. La asistencia domiciliaria, la derivación y el apoyo comunitario a sobrevivientes (huérfanos, otros niños afectados, personas de edad, etc.) así como a familias que viven con el VIH deberían complementar las actividades de prevención y constitu ir un pilar de la función de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
Promover y, cuando corresponda, facilitar el acceso de grupos vulnerables a la prevención de la transmisión madre-hijo, al tratamiento de infecciones oportunistas y a medicamentos antirretrovirales de acuerdo a las normas internacionales y a la capacidad de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y en base a estudios científicos de varios proyectos piloto comunitarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
Guiadas por sólidos principios humanitarios y de salud pública, promover y, cuando corresponda, facilitar la aplicación de estrategias de reducción del daño para comportamientos y prácticas tradicionales de alto riesgo, incluyendo abogar por una modificación de las leyes cuando resulte necesario. La Secretaría elaborará directrices para asistir a las Sociedades Nacionales en su labor y en el diseño de programas de sensibilización humanitaria, a fin de asegurar que las intervenciones sean adaptadas a lo que es factible y necesario en cada país.
Garantizar que los programas que desarrollan la Cruz Roja y de la Media Luna Roja estén ubicados dentro del contexto de los planes de los Gobiernos y de la función auxiliar de las Sociedades Nacionales frente a sus Gobiernos, y que sean complementarios a los esfuerzos que realizan otras organizaciones. Además, velar por que las intervenciones estén basadas en conocimientos actualizados y en la experiencia, y por que se ajusten y adapten continuamente a las características especiales de los países y comunidades correspondientes así como a las tendencias actuales y futuras cuando éstas afecten a la salud de las poblaciones vulnerables.
Abogar por que los Gobiernos asuman una función de liderazgo proactiva, basada en una buena información, y eficaz en la prevención, tratamiento, asistencia y apoyo, incluyendo, cuando sea factible, la prevención de la transmisión madre-hijo y el acceso a tratamiento y a programas para la reducción del peligro para consumidores de drogas inyectables.
Adoptar todas las medidas necesarias para garantizar que se tomen las precauciones universales fundamentales (esterilización de instrumentos médicos, protección y precaución personales) para prevenir infecciones nosocomiales en todos los centros y puestos de asistencia sanitaria dirigidos por la Secretaría de la Federación Internacional y las Sociedades Nacionales.
Garantizar que todos los servicios de salud que se prestan en situaciones de emergencia consideren todos los programas viables relativos al VIH/SIDA y que los servicios prestados en cualquier emergencia prolongada evolucionen hacia una asistencia de salud integrada y basada en la comunidad.
Hacer un esfuerzo especial y coordinado para asegurar urgentemente la disponibilidad de recursos financieros y materiales, así como de recursos humanos de elevada calidad para la sensibilización y la prestación de servicios de asistencia de salud, incluida la prevención y asistencia en relación con el SIDA, tal como se describe más arriba.
Mostrar capacidad de liderazgo en la lucha mundial contra el VIH/SIDA y promover la colaboración entre los asociados pertinentes en todos los niveles.
Comprometerse a documentar y compartir las enseñanzas extraídas en la lucha contra el SIDA, dentro del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, especialmente fortaleciendo y desarrollando las redes regionales de VIH/SIDA del Movimiento y con otros actores a nivel local, nacional y mundial.
Responsabilidades Las Sociedades Nacionales tienen la responsabilidad de elaborar sus propias políticas de VIH/SIDA y/o salud y de garantizar que sus prácticas son conformes a las normas actuales establecidas por la OMS y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y de alentar a sus gobiernos a adoptar las políticas elaboradas por dichas organizaciones.
Se alienta a las Sociedades Nacionales a elaborar un plan de movilización de recursos y a establecer asociaciones de cooperación con otras entidades dentro del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y fuera de él. La Secretaría de la Federación Internacional debe prestar particular atención a apoyar la coordinación de tales cooperaciones.
Las Sociedades Nacionales son responsables de identificar su función dentro de un programa nacional global de salud, a la vez que de adherirse a la Política de Salud de la Federación Internacional, a esta Política sobre el VIH/SIDA, así como a la estrategia frente al VIH/SIDA de la Federación Internacional.
Las Sociedades Nacionales y la Federación Internacional son responsables de garantizar que todos los programas de salud se adhieran a los protocolos de prevención, tratamiento y control de enfermedades oficialmente promulgados por la OMS y ONUSIDA y cumplan la presente Política; que todo el personal y los voluntarios que participen en tales programas sean conscientes del fundamento y los detalles de la presente Política; y que, en la medida de lo posible, todos los asociados gubernamentales, intergubernamentales y no gubernamentales estén adecuadamente informados sobre ella.
Las Sociedades Nacionales son responsables de diseñar, introducir y aplicar un mecanismo de seguimiento y verificación del cumplimiento de esta Política y la Secretaría de la Federación Internacional tomará la iniciativa en el desarrollo de tal mecanismo.
Referencia: Esta Política ha sido aprobada por la Junta de Gobierno el 6 de noviembre de 2002. La Política sustituye a todas las políticas relativas al VIH/SIDA establecidas previamente y será operacionalizada mediante directrices y manuales, incluyendo:
Directrices sobre los primeros auxilios y el VIH/SIDA (2001)
Orphans and Other Children Made Vulnerable by HIV/AIDS - Principles and Operational Guidelines for Programming (2002)
Home Based Care Guidelines (2002)
Harm Reduction Guidelines (2003)
SIDA, salud y derechos humanos (con la Harvard School of Public Health, 1995)
Desarrollo Positivo (Red Global de Personas Viviendo con VIH/SIDA, 1998)
En acción con los jóvenes: El VIH/SIDA y las ETS – Manual de formación para jóvenes (2º edición, 2000)
Reducción de la vulnerabilidad familiar al VIH/SIDA y otras enfermedades infecciosas - Programa Mundial 2002 - 2005, (2002 y versiones actualizadas cada año)
ARCHI 2010, Volunteers and Community Health (2001)