Introducción
Los Programas Comunitarios Integrados están diseñados para aumentar las capacidades y destrezas de las comunidades locales a la hora de reducir los riesgos y las fuentes locales de vulnerabilidad. Al mismo tiempo, estos programas buscan fortalecer las capacidades de las filiales de Cruz Roja y favorecer alianzas y colaboraciones con las autoridades locales y la sociedad civil.
Las estrategias y metodologías utilizadas han evolucionado desde el inicio de los programas como Amazónico y Camalote, en los años 90 del pasado siglo. La manera en que se trabaja con las comunidades y las herramientas de participación y construcción de la capacidad han ido creciendo y transformándose para asumir las lecciones aprendidas y adaptarse mejor al contexto cambiante de la región.
La filosofía básica de los Programas Comunitarios Integrados no ha cambiado en estos 15 años de trabajo: los problemas y dificultades sociales se abordan de manera integral; los proyectos se vinculan a procesos de desarrollo ya existentes, especialmente políticas y programas gubernamentales y la unidad de intervención es la comunidad. Los métodos participativos son la columna vertebral de la metodología de identificación, formulación, implementación, seguimiento y evaluación de los proyectos y programas. El propósito final es contribuir a la creación de capital social y al fortalecimiento de la capacidad local de conducir y controlar los procesos de desarrollo.
Los sujetos activos de los proyectos son siempre los propios miembros de la comunidad. Son las mujeres y los hombres que sufren en su vida cotidiana las consecuencias de los desastres, las enfermedades y las crisis de salud públicas quienes identifican por sí mismos los riesgos y las vulnerabilidades que desean reducir y diseñan actividades concretas para ello. Por esta razón, los proyectos comunitarios pueden abordar una amplia gama de situaciones de riesgo y vulnerabilidad: salud comunitaria, prevención y mitigación de desastres, seguridad alimentaria y promoción de los principios y valores humanitarios.
Esta participación directa de las personas afectadas es la principal fortaleza de los Programas Comunitarios Integrados: las intervenciones están basadas en los conocimientos y la sabiduría vital de la gente y por ello se ajustan de modo natural a las necesidades y expectativas locales. Las actividades surgen directamente de las necesidades cotidianas de las propias comunidades. Las áreas esenciales están así integradas entre sí desde el primer momento. Además, la implementación de las actividades está organizada de acuerdo con las formas y maneras locales de participación y trabajo social.
En este sentido, los Programas Comunitarios Integrados responden plenamente a la misión de la Federación Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja, tal y como lo expresa la Estrategia 2010. |