Marina de Paz, una gigante entre los voluntarios de la Cruz Roja de Guatemala

3 de marzo de 2003

Por: Marko Kokic en la Cuidad de Guatemala

Todos en la Cruz Roja de Guatemala conocen a Marina de Paz. La carismática recepcionista de 82 años mide sólo 1m.43 cm. Sin embargo, lo que le falta en estatura, le sobra en la firmeza y dignidad que impregnan todo el lobby. Su uniforme de enfermera y su gorrito blanco nos remonta al pasado, un anacronismo que; no obstante, refleja la historia y tradición de la Cruz Roja.

Marina piensa en su vida y recuerda: "Mi madre tenía una foto de cuando yo tenía dos años que me tomaron vestida con uniforme de enfermera. Entonces ni me imaginaba que vestiría un uniforme similar por el resto de mi vida."

Se casó en 1941 con Agustín Paz Tejada, quien trabajaba en Pan Am. Estuvieron felizmente casados durante 55 años. Su único hijo, ahora tiene dos hijos de quienes Marina no tarda en decir que son muy altos.

La estabilidad económica de la pareja le dio la libertad de llevar a cabo una vida caritativa. Marina recuerda el día en que se convirtió en voluntaria de la Cruz Roja hace 38 años. El interés que como maestra de educación inicial tenía en los primeros auxilios fue determinante en su vida. Ella es la única fundadora de las Damas Voluntarias de la Cruz Roja de Guatemala que aún se mantiene entre nosotros.

"Éramos 50 amas de casa las que nos reuníamos. Queríamos hacer algo para ayudar a los demás,", explica Marina. Hoy en día existen cientos de miembros que continúan visitando los hospicios, hospitales y hogares para ayudar de alguna forma a los ancianos.

Después de la muerte de su esposo en 1996, Marina aceptó una remuneración a cambio de su trabajo. Sin embargo, ella muy a menudo sacaba dinero de su monedero para ayudar a quienes lo necesitaban, ya sea para el transporte o para consultas médicas.

Ella nunca le dio la espalada a alguien que necesitase la ayuda de la Cruz Roja, su generosidad y muchos años de servicio le han servido para ganarse el respeto de todos los que la conocen. Marina cuenta que el día más memorable fue cuando celebró su cumpleaños número 80 en la Cruz Roja.

"Fui a dar un paseo a mediodía, como de costumbre. Cuando regresé encontré una fiesta en mi honor con una banda de marimba. Me obsequiaron una pulsera de oro como agradecimiento por mis años de trabajo", recuerda, señalando su muñeca.

Aún se puede encontrar a Marina sentada detrás de su modesto escritorio en el lobby de la Cruz Roja de Guatemala, un pequeño florero a un lado de la mesa y un cartel iluminado dando la bienvenida a los que llegan. A Marina le gusta decir que, a pesar de que ella es sólo una recepcionista, está de alguna manera relacionada con todo lo que sucede en la Sociedad Nacional. Quién mejor para presentar el Movimiento de la Cruz Roja a los que recién llegan que Marina Paz.

Cruz Roja de Guatemala http://www.guatemala.cruzroja.org