La Cruz Roja se prepara para una activa temporada de huracanes

Por Eva M. Calvo

La temporada de huracanes en el Atlántico comenzó oficialmente en el 1 de junio, y los meteorologos han pronosticado que Centroamérica y el Caribe podrían ser testigos de una temporada mucho más activa de lo normal.

De acuerdo con las predicciones, esta temporada que terminará el 30 de noviembre, se espera que se produzcan 14 tormentas tropicales, de los cuales entre seis y ocho podrían convertirse en huracanes.

Los huracanes Isidore y Lili, los más potentes de la pasada temporada.

Sin embargo, este año los efectos del fenómeno de El Niño han hecho que la temporada se haya adelantado con la formación de ''Ana'', la primera tormenta tropical, que se disipó días después en el Atlántico. De acuerdo con los expertos, esta ha sido la segunda vez en la historia que una tormenta tropical se ha formado en el mes de abril.

La provincia de Bocas del Toro una de las más afectadas por las inundaciones en Centroamérica en 2002.

La Cruz Roja de la región, ya se está preparando para hacer frente a esta nueva temporada de huracanes. A partir del 23 de junio, representantes de 24 Sociedades Nacionales la zona de influencia se reunirán en Santo Domingo durante una semana.

Representantes de las Sociedades de la Cruz Roja de México, Centroamérica y El Caribe, así como miembros de la delegación regional de Panamá y UPARED (PADRU siglas en inglés), y de organizaciones internacionales invitadas tales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ERICSSON, la Asociación de Estados Caribeños (ACS), ó la Oficina de Asuntos Humanitarios (OCHA), centrarán sus esfuerzos en actualizar los planes de huracanes de 2002, así como trazar nuevos planes de contingencia, y definir mecanismos de coordinación entre los diferentes actores.

La Cruz Roja Cubana realiza una evaluación de la situación Jaguey Grande. Tras el paso del huracán Michelle, uno de los peores que ha asolado la isla.

Casi todos los años, el 80% de las predicciones realizadas se cumplen. No obstante, la temporada 2002 no fue tan activa como se esperaba. Al menos seis huracanes fueron pronosticados, de los cuales solo tuvieron lugar cuatro. Algunos expertos, también han atribuido esta situación al fenómeno de "El Niño", que impidió la creación de tormentas tropicales, mientras que en otras partes del mundo propiciaba inundaciones y sequías.

"Tenemos que estar preparados para lo peor, de esta manera podemos ser más eficaces en nuestra respuesta", dice Nelson Castaño, jefe de UPARED.

La Unidad Regional de Logística de PADRU apoya a las Sociedades Nacionales en sus actividades logísticas

Entre los países que normalmente sufren las consecuencias de los huracanes Cuba, que únicamente el año pasado fue azotada por los huracanes Isidore y Lily, ambos afectaron la provincia occidental de Pinar del Río. Un año antes, la isla fue azotada por el huracán Michelle, uno de los huracanes más fuertes de los últimos 75 años.
A pesar de los considerables daños materiales que se produjeron, gracias a la rápida evacuación de la población y a la buena organización de los sistemas de preparación e intervención en caso de desastre con que cuenta el país, en Cuba no se produjo la pérdida de ninguna vida humana como consecuencia de estos fenómenos meteorológicos.
"Ha quedado demostrado que la preparación para desastres salva vidas. La inversión en este tipo actividades beneficia a todos", concluye Castaño.

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