Programa escolar en las comunidades del Tuira

-----Ni el propio creador de la Cruz Roja, Henry Dunant, hubiese podido tener la visión de que su espíritu altruista y solidario algún día traspasaría las entrañas de la espesa selva darienita y se asentaría para llevarle bienestar y mejores oportunidades a niños indígenas y desplazados de origen colombiano, a través de un programa escolar desarrollado por la Cruz Roja Panameña con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y con la coordinación del Ministerio de Educación.


Lo cierto es que es una realidad tangible, a través de la cual 188 niños de las comunidades indígenas de Payita, Matugandí, Sobiaquirú y Punusa., todas establecidas a lo largo del poderoso y majestuoso río Tuira, localizado en la suroccidental provincia de Darién, se han incorporado al proceso de enseñanza aprendizaje del resto del país

Gracias a esta labor humanitaria de la Cruz Roja Panameña y del CICR, el Ministerio de Educación procedió al nombramiento de 9 educadores en estas áreas. El ejemplo motivó a los pobladores de dichas comunidades, quienes unieron esfuerzos para construir las respectivas escuelas. Al observar esta acción surge la interrogante: ¿cuál es el vínculo entre la Cruz Roja y este programa educativo, sobre todo porque nos hemos acostumbrado a ver su acción en casos de socorro, de asistencia social o salvamento?.


La respuesta está en que nuestra institución desarrolla, desde 1997, el Programa de Asistencia Humanitaria a desplazados del Darién y Kuna Yala, por intermedio del cual ha proporcionado ayuda consistente en mobiliario, tableros, murales, libros, cuadernos, bolsas escolares, equipos deportivos, útiles escolares variados y materiales de construcción para el acondicionamiento de algunas de las escuelas, porque, en definitiva, el éxito de este proyecto depende, en buena medida, de una atención integral, que también incluya a la niñez y su formación académica.

Así, pues, la organización cruzrojista tendió un puente de humanidad y solidaridad, entre Ginebra y las entrañas del Darién, del cual se beneficia el futuro de la nación, porque estas generaciones que hoy se forman constituyen la esperanza de la patria.