Delegación Regional - Buenos Aires

Cuando morir para dar vida deja de ser una metáfora

Por: Paola Chorna
Responsable Regional de Comunicación

José Lopez es un anciano abuelo que despojado de la posibilidad de una vejez pobre pero al menos digna, no tiene otro recurso para sobrevivir que concurrir a un comedor de ancianos de la Cruz Roja Argentina en Morón provincia de Buenos Aires, a unos pocos kilómetros de la Capital Federal. En ese lugar recibe los alimentos diarios mínimos para sobrevivir la crisis social que tiene a la Argentina con la mitad de su población bajo los índices de pobreza.

Muy atrás en el tiempo han quedado en la memoria de José, los recuerdos de un país alguna vez llamado “el granero del mundo”, rico, con niveles de salud y educación similares a los del denominado hoy primer mundo. Pero a pesar de recibir diariamente el sustento alimentario necesario para continuar viviendo, Teresa y Julio dos voluntarios de la Cruz Roja que colaboran en el comedor, coincidieron en una charla mientras tomaban un descanso, que observaban una pérdida de peso evidente en José, a quién ya conocían bien.

En la búsqueda de las razones que provocaban este estado y luego de comprobarse un avanzado grado de desnutrición, José terminó confesando con lágrimas en sus ojos, que la comida que el retiraba la llevaba para sus nietos que tampoco tenían para comer. En pocas palabras, daba la vida para que sus nietos pudieran vivir.

Investigando un poco más se averiguó que el comportamiento de José era común a un número importante de ancianos en diferentes lugares. Historias como esta o parecidas, hay una cantidad inimaginable como resultado del deterioro progresivo que viene sufriendo la situación en la Argentina desde hace veinte años. Es entonces, donde se observa un punto de inflexión significativo, que fue la consecuencia económica de la última dictadura militar, para acelerarse dramáticamente en los últimos tiempos producto de la debacle que se produjo a fines del año pasado y que obligó a la renuncia del entonces presidente de la Nación.

La desaparición del apoyo oficial para un sinnúmero de instituciones que brindaban asistencia alimenticia, la crisis institucional con la suspensión de servicios de salud del PAMI, principal organismo de atención de los ancianos, son entre otros, indicadores de esta aguda crisis. La Cruz Roja Argentina a través de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna roja ha lanzado un llamamiento a las sociedades y estados donantes con la finalidad de asistir a la población en esta emergencia.

A tal efecto se ha lanzado la CRUZADA PARA LOS QUE MÁS NECESITAN, que apunta a favorecer a 52.000 personas durante cuatro meses, cubriendo esencialmente la alimentación y la salud. Mientras se espera la ayuda solidaria, se ha iniciado la “CRUZADA PRONIÑOS Y PRONONOS” que va en socorro de los dos sectores de la sociedad más desprotegidos, los niños y los ancianos.

Esta primera etapa se está llevando a cabo desde el 15 de Abril pasado, gracias a los fondos donados por la Cruz Roja Española, y consiste en sostener a comedores y hogares para niños y ancianos que se han quedado sin soporte estatal o privado, como a grupos familiares de ancianos desprotegidos.
En definitiva con esta CRUZADA se está tratando que dentro de lo posible, historias como la de José no se repitan.

La CRUZADA se lleva a cabo desde 24 filiales de todo el país con la participación de cientos de voluntarios y permitirá que 4.000 personas sean sostenidas durante tres meses. Básicamente consiste en soporte alimenticio que se distribuye en bolsones individuales elaborados desde el punto de vista nutricional según las normas fijadas para la región en el proyecto Esfera. Los destinatarios de la ayuda surgieron de los diferentes relevamientos y propuestas elaboradas en cada filial y enviadas a la sede central, donde los equipos técnicos las prepararon para hacerlas operativas dentro del proyecto general, luego de una selección adecuada a los recursos y a las urgencias planteadas.

La recepción de más ayuda internacional, permitirá extender la ayuda cuantitativa y cualitativamente incorporando población en general situada en zonas de emergencia; población en general en programas de desarrollo ya establecidos y afectados de HIV-SIDA. La urgencia por poder extender la ayuda merced al soporte internacional, está dada en gran parte a que con el comienzo del invierno y la llegada de las bajas temperaturas, la situación se agravará rápidamente.