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Cruz Roja Peruana
14 de marzo, 2002
Ladrillos para cerrar las heridas del terremoto de Perú
Por Fernando Nuño en Arequipa
La familia Mendoza es una de las 140
familias en la provincia de Arequipa que se han beneficiado
de un programa desarrollado por la Cruz Roja Peruana y la
Federación Internacional para generar ingresos en la
zona. El programa consiste en la distribución de una
tonelada de arcilla, moldes de ladrillos estandarizados y
techos de calamina para proteger los pozos de agua. A cambio,
cada familia donará un millar de ladrillos de sus hornos
a programas sociales de la Cruz Roja Peruana, tales como construcción
de escuelas, postas de salud y para aquellas filiales con
menos recursos.
Rosa Mendoza siempre ha vivido rodeada
de ladrillos. De niña jugaba entre las piezas recién
hechas que su padre extraía del horno familiar, a cien
metros de su casa, en la cooperativa Virgen de Chapi de Arequipa.
Rosa creció, estudió y se casó. Y cuando
el trabajo empezó a escasear hace diez años
en Perú, construyó con su esposo un nuevo horno,
con el que, al igual que hizo su padre, ha mantenido a sus
dos hijos. Tras el terremoto que agrietó el sur de
Perú el 23 de junio pasado, volvió a empezar
desde cero con el apoyo de la CR Peruana y la Federación
Internacional. Reconstruyó su casa, su horno y su economía
con lo mejor sabe hacer: ladrillos.
Es una frase hecha decir que las
desgracias golpean siempre al más débil, pero
en nuestro caso fue así. El terremoto no sólo
derrumbó nuestra casa, sino también nuestro
modo de vida, explica Rosa, de 38 años, que muestra
con orgullo los primeros ladrillos que ha logrado fabricar
tras reparar su horno. La familia Mendoza es una de las 140
que se han beneficiado de un programa de generación
de ingresos implementado por la Cruz Roja Peruana con el apoyo
de la Federación Internacional en la provincia de Arequipa.
El programa consiste en la distribución
de una tonelada de arcilla para cada familia, moldes para
ladrillos estándar y calaminas para proteger los pozos
de agua. A cambio, ellos devolverán parte de lo recibido
fabricando un millar de ladrillos por horno a partir del mes
de abril. La Cruz Roja Peruana utilizará estos
ladrillos en programas sociales tales como construcción
de escuelas, postas de salud, construcción de farmacias
o en la ampliación del espacio físico de los
comités con menos recursos, explica Ariel Kestens,
coordinador de programas de la Federación en Perú.
Las familias beneficiarias han obtenido
ya los primeros resultados. Los moldes nos han ayudado
a mejorar la calidad de los ladrillos, explica María
Bautista, líder comunitaria de la cooperativa Señor
de los Milagros, y la demanda ha aumentado un cuarenta
por ciento.
Este año, el retraso en las lluvias
les ha ayudado a seguir trabajando los hornos y aminorar los
efectos que el terremoto tuvo en su economía familiar.
Algunos ladrilleros ya han expresado su compromiso de trabajar
con los más vulnerables de la comunidad.
Muchas familias beneficiarias pidieron
compensar la ayuda que les habíamos realizado mediante
la entrega de ladrillos. Tras un estudio de necesidades, y
de acuerdo a programas previstos por los comités locales,
se estimó entre todas las partes una cantidad razonable
de ladrillos por familia, que se acordó en mil unidades,
y la finalidad concreta a la que serían destinados,
señala Ariel Kestens.
Junto al programa de generación
de ingresos, el equipo conjunto de la CRP y la FICR ha desarrollado
con la comunidad de ladrilleras de Arequipa diversos talleres
sobre preparación para desastres, violencia familiar
y primeros auxilios. Soledad Fernández, coordinadora
técnica del programa, concluye que la participación
activa en los cursos ha desembocado en una nueva esperanza
para el futuro: Estos talleres han provocado un efecto
que buscábamos desde el principio: que la gente de
la comunidad se organice mejor por si misma. La reacción
de la gente al devolvernos lo dado con ladrillos y su iniciativa
para organizar mejor el mercado local de ladrillos artesanales
nos demuestra que la semilla ha dado ya sus primeros frutos.
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