Cruz Roja Panameña

La disminución del riesgo en los desastres, fundamental para cumplir los objetivos internacionales de desarrollo

En el Informe Mundial sobre Desastres, presentado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y la Cruz Roja Panameña, se destaca que los objetivos internacionales de desarrollo, previstos para el año 2015, tales como la reducción a la mitad de la pobreza y el hambre en el mundo, sólo se alcanzarán si se toman medidas eficaces que contrarresten los efectos y el impacto de los desastres en los más pobres.

El acto, con motivo del lanzamiento estuvo presidido por Jaime Fernández, Presidente Nacional de la Cruz Roja Panameña, Rosabel Vergara, Vicepresidenta, Nelson Castaño, Jefe de PADRU, Jon Carver, Jefe de la Unidad Regional de Logística y Jorge Alemán, Director Nacional de Socorros. A la invitación acudieron miembros del cuerpo diplomático acreditado en Panamá, directores de organismos internacionales y nacionales, autoridades gubernamentales y la prensa nacional e internacional.

En esta décima edición del Informe se insta a establecer objetivos de disminución del riesgo, tales como reducir a la mitad el número de muertos y damnificados por los desastres, y aumentar el número de gobiernos que disponen de planes y recursos para programas de disminución del riesgo. Asimismo, se propone que estos objetivos se añadan a las metas de desarrollo fijadas para el año 2015 y más adelante.

En el Informe también se advierte que cada año se pierden miles de vidas humanas y millones de personas resultan damnificadas por la reticencia de los donantes de invertir en medidas que permitan reducir el impacto de los desastres. Tan solo el año pasado, hubo 170 millones de damnificados por los desastres.

Los donantes son criticados por no traducir en hechos su retórica sobre la reducción del riesgo y el impacto de los desastres. El año pasado, la Oficina Europea de Ayuda Humanitaria sólo destinó el 1,5% de su presupuesto de ayuda a la preparación para desastres.
Mozambique, donde en 2000 y 2001 se registraron inundaciones sin precedente, recibió únicamente el 15% de los fondos necesarios para reparar los calibradores y los pluviómetros destruidos por las inundaciones de 2000 y que alertan a las comunidades del peligro existente. En cambio, la comunidad internacional ofreció 470 millones de dólares para la reconstrucción y rehabilitación del país.

Asimismo, se critica el hecho de enfocarse demasiado en las operaciones de ayuda de gran envergadura para salvar vidas cuando, en realidad, la inversión a largo plazo en programas y proyectos de mitigación de desastres a nivel local resulta mucho más eficaz. El año pasado en Cuba, no se necesitó asistencia internacional, cuando el peor huracán desde 1944 asoló el país, y donde sólo murieron cinco personas. De las 53.000 personas rescatadas durante las crecidas de dos grandes ríos de Mozambique, 34.000 fueron salvadas por la población local.

La buena noticia expuesta en el Informe es que el número de muertos en desastres disminuyó considerablemente. Entre 1982 y 1991, los desastres naturales y tecnológicos se cobraron la vida de 1.000.000 personas en todo el mundo. Ese total disminuyó casi un 40%, ya que entre 1992 y 2001 hubo alrededor de 620.000 muertes, lo que obedece en gran parte a la significativa disminución del número de víctimas mortales por la hambruna en África.

No obstante, el informe señala que en los últimos diez años, el número de damnificados por desastres naturales asciende a dos billones, prácticamente se ha triplicado respecto al decenio de 1970. Igualmente, se alerta de las consecuencias que el cambio climático tiene para los pequeños estados insulares del Pacífico y las regiones costeras densamente pobladas. Por ello, se preconiza un enfoque integral para combatir la tendencia alcista del número de damnificados por los desastres.

"No podemos dejar los desastres únicamente en manos de quienes se ocupan de gestión de desastres. Si cada año hay una media de 200 millones de damnificados por los desastres, su desarrollo retrocederá. Los expertos en desarrollo deben desempeñar una función más importante en la gestión de desastres y la disminución del riesgo, y forjar vínculos entre ambos", declaró Juan Manuel Suárez del Toro, Presidente de la Federación.

En el Informe, también se añade que la pobreza no es el factor principal de la vulnerabilidad de las personas ante los desastres, y se mencionan una serie de ejemplos de comunidades pobres que saben cómo defenderse de los peligros naturales: la recolección de agua de lluvia en un pueblo de Sri Lanka afectado por la sequía; un proyecto de la Cruz Roja Vietnamita en el que se plantaron mangles a lo largo de 110 kilómetros de costa que servirán de parachoques contra los tifones, y un simple sistema de alerta de crecidas en la cuenca de un río de Guatemala expuesta a inundaciones.
Por otra parte, en el informe se hace hincapié en que un "desarrollo mal entendido, aumenta la vulnerabilidad a los desastres", por ejemplo, porque se dejan las viviendas de las barriadas pobres en zonas expuestas a terremotos para ir a instalarse en edificios de muchos pisos, mal construidos y mucho menos seguros. Si se hicieran cumplir las normas de construcción, se garantizaría un desarrollo más seguro.

En América Latina, específicamente Centroamérica, el huracán Mitch dejó un saldo de 20 mil muertos y supuso una regresión de 20 años para el desarrollo económico de Honduras. En el terremoto de El Salvador en 2001, 700 de los 1,100 muertos quedaron enterrados por el deslizamiento de tierra que sumergió las viviendas situadas en terrenos inestables de Santa Tecla.

El informe señala que para reducir los efectos mortales de los desastres en América Latina se debe: incorporar la disminución del riesgo en la planificación del desarrollo, invertir más recursos en la preparación en previsión de desastres y la cultura de disminución del riesgo no solo debe comprender actividades de todas las profesiones relativas a los desastres y al desarrollo, sino también a las comunidades vulnerables y sus respectivos gobiernos.