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Cruz Roja Boliviana
5 de julio, 2002
Informe Mundial sobre Desastres 2002,
señala que la disminución del riesgo en los
desastres es fundamental para cumplir objetivos internacionales
de desarrollo
por: Ana Rosa Boyán
En el Informe Mundial sobre Desastres
2002, presentado por la Cruz Roja Boliviana está basado
en el trabajo elaborado por la Federación Internacional
de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, donde
se destaca que los objetivos internacionales de desarrollo,
previstos para el año 2015, tales como la reducción
a la mitad de la pobreza y el hambre en el mundo, sólo
se alcanzarán si se toman medidas eficaces que contraresten
los efectos y el impacto de los desastres en los más
pobres, informó el Presidente de la entidad cruzrojista
en Bolivia, Dr. Abel Peña y Lillo.
En esta décima edición
del Informe se insta a establecer objetivos de disminución
del riesgo, tales como reducir a la mitad el número
de muertos y damnificados por los desastres, y aumentar el
número de gobiernos que disponen de planes y recursos
para programas de disminución del riesgo. Asimismo,
se propone que estos objetivos se añadan a las metas
de desarrollo fijadas para el año 2015 y más
adelante.
En el Informe también se advierte
que cada año se pierden miles de vidas humanas y millones
de personas resultan damnificadas por la reticencia de los
donantes de invertir en medidas que permitan reducir el impacto
de los desastres. Tan solo el año pasado, hubo 170
millones de damnificados por los desastres. Los donantes son
criticados por no traducir en hechos su retórica sobre
la reducción del riesgo y el impacto de los desastres.
El año pasado, la Oficina Europea de Ayuda Humanitaria
sólo destinó el 1,5% de su presupuesto de ayuda
a la preparación para desastres.
Mozambique, donde en 2000 y 2001 se registraron
inundaciones sin precedente, recibió únicamente
el 15% de los fondos necesarios para reparar los calibradores
y los pluviómetros destruidos por las inundaciones
de 2000 y que alertan a las comunidades del peligro existente.
En cambio, la comunidad internacional ofreció 470 millones
de dólares para la reconstrucción y rehabilitación
del país. Asimismo, se critica el hecho de enfocarse
demasiado en las operaciones de ayuda de gran envergadura
para salvar vidas cuando, en realidad, la inversión
a largo plazo en programas y proyectos de mitigación
de desastres a nivel local resulta mucho más eficaz.
El año pasado en Cuba, no se necesitó asistencia
internacional, cuando el peor huracán desde 1944 asoló
el país, y donde sólo murieron cinco personas.
De las 53.000 personas rescatadas durante las crecidas de
dos grandes ríos de Mozambique, 34.000 fueron salvadas
por la población local.
La buena noticia expuesta en el Informe
es que el número de muertos en desastres disminuyó
considerablemente. Entre 1982 y 1991, los desastres naturales
y tecnológicos se cobraron la vida de 1.000.000 personas
en todo el mundo. Ese total disminuyó casi un 40%,
ya que entre 1992 y 2001 hubo alrededor de 620.000 muertes,
lo que obedece en gran parte a la significativa disminución
del número de víctimas mortales por la hambruna
en África. No obstante, el informe señala que
en los últimos diez años, el número de
damnificados por desastres naturales asciende a dos billones,
prácticamente se ha triplicado respecto al decenio
de 1970. Igualmente, se alerta de las consecuencias que el
cambio climático tiene para los pequeños estados
insulares del Pacífico y las regiones costeras densamente
pobladas. Por ello, se preconiza un enfoque integral para
combatir la tendencia alcista del número de damnificados
por los desastres.
"No podemos dejar los desastres
únicamente en manos de quienes se ocupan de gestión
de desastres. Si cada año hay una media de 200 millones
de damnificados por los desastres, su desarrollo retrocederá.
Los expertos en desarrollo deben desempeñar una función
más importante en la gestión de desastres y
la disminución del riesgo, y forjar vínculos
entre ambos", declaró Juan Manuel Suárez
del Toro, Presidente de la Federación. En el Informe,
también se añade que la pobreza no es el factor
principal de la vulnerabilidad de las personas ante los desastres,
y se mencionan una serie de ejemplos de comunidades pobres
que saben cómo defenderse de los peligros naturales:
la recolección de agua de lluvia en un pueblo de Sri
Lanka afectado por la sequía; un proyecto de la Cruz
Roja Vietnamita en el que se plantaron mangles a lo largo
de 110 kilómetros de costa que servirán de parachoques
contra los tifones, y un simple sistema de alerta de crecidas
en la cuenca de un río de Guatemala expuesta a inundaciones.
Por otra parte, en el Informe se hace
hincapié en que un "desarrollo mal entendido,
aumenta la vulnerabilidad a los desastres", por ejemplo,
porque se dejan las viviendas de las barriadas pobres en zonas
expuestas a terremotos para ir a instalarse en edificios de
muchos pisos, mal construidos y mucho menos seguros. Si se
hicieran cumplir las normas de construcción, se garantizaría
un desarrollo más seguro. En el Informe de 2002 se
analizan las medidas iniciadas en Europa sudoriental para
disminuir el riesgo, dado que según las previsiones
habrá terremotos en los próximos cinco años.
Por último, en el informe se analizan las últimas
técnicas de evaluación de la vulnerabilidad
y se examinan cuestiones relativas a la rendición de
cuentas en el campo humanitario.
EL ACCIONAR DE LA CRUZ ROJA EN EL
PAIS
En el primer semestre del presente año, la Cruz
Roja Boliviana dirigió su trabajo a brindar ayuda humanitaria
a 944 familias damnificadas por la granizada del 19 de febrero;
es así, que 59 familias de Villa Cristal; 300 del sector
gremial y 585 de la zona de Río Abajo, recibieron de
parte de los voluntarios de la Filial La Paz, paquetes de
alimentos de 45 Kgr. con siete productos básicos; equipo
de cama: frazadas, colchones, sábanas; menaje de cocina;
ropa de abrigo para niños; herramientas básicas;
bidones para agua claro y solución de hipoclorito.
La emergencia movilizó durante la primera semana del
desastre de febrero, alrededor de 43 voluntarios por día
en atención de primeros auxilios y de 15 a 20 voluntarios
durante las diferentes entregas que se hicieron posible gracias
al apoyo de Cruz Roja Alemana, Cruz Roja Española,
Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja, TRANSREDES y de los funcionarios de la OPS/OMS
en Washington.
Al momento la cooperación prosigue
a través de proyectos conjuntos con la H. Alcaldía
Municipal, Cruz Roja Española y Cruz Roja Boliviana
en la reconstrucción del jardín de infantes
Carlos Carrasco Avila, en la zona de Munaypata; asimismo,
se tiene planificada la construcción de 50 viviendas
en Villa Cristal con el apoyo de la Cruz Roja Alemana.
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