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Cruz Roja Salvadoreña
13 de febrero, 2002
La sequía nos terminó
de aplastar!
Por: Manuel Arias
Mapa
de sequía en El Salvador
Se calcula en aproximadamente 35 mil
familias los campesinos directamente afectados por las sequías
que a medianos del año pasado provocaron la pérdida
de las cosechas de granos básicos en El Salvador, especialmente
en los departamentos de la región oriental del país,
San Miguel, La Unión, Usulután y Morazán.
La situación, si bien, no es tan crítica como
la del segundo semestre del año pasado, aún
sigue siendo preocupante, puesto que, una gran cantidad de
campesinos tienen el temor de que sus reservas de alimentos
no sean suficientes para cubrir las necesidades alimentarias
hasta la llegada de la próxima cosecha que se espera
pe Ubicaciónara el mes de agosto de este año.
Roberto García,
coordinador del proyecto, explica el contenido del plan
de mitigación y respuesta a la sequía
en el cantón Soledad
La falta de lluvias que se originaron
en El Salvador a partir de junio del año pasado golpearon
seriamente la economía del país, estimándose
pérdidas que superan los 20 millones de dólares
que sumados a los ya conocidos problemas relacionados con
la reconstrucción del país, tras los terremotos
de enero y febrero de 2001, han colocado a la población
salvadoreña, en una situación de marcada pobreza
y aumento permanente de los niveles de vulnerabilidad. Don
Cristóbal Sánchez, líder de la comunidad
El Potrero, del departamento de Morazán perdió
el 90% de sus cultivos, Cristobal es uno más de los
padres de familia que ve con angustia su futuro. La
sequía nos termino de aplastarexpresó
al momento de recordar con mucha tristeza la crisis alimentaria
por la que está pasando junto a su familia.
Cruz Roja Salvadoreña ha trabajado
intensamente en la búsqueda de soluciones alimentarias
para las personas mayormente afectadas por la sequía.
En su primer esfuerzo, gracias al apoyo de Cruz Roja Americana,
distribuyó en octubre del año pasado, un total
de 450 toneladas de alimentos en los departamentos de la Unión
y Morazán, las cuales beneficiaron a 2.150 familias,
es decir, más de 10 mil campesinos de las comunidades
de Meanguera, Arambala, Jacoaitique, Joateca y Delicias de
Concepción.
Para este año, Cruz Roja Salvadoreña
junto con el apoyo y respaldo de la Federación Internacional
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las cruces rojas
de España y Estados Unidos, ha definido un plan de
acción más integral que permita trabajar en
el departamento de Morazán con unas 1.000 personas
de las comunidades de El Potrero, El Bajillo, Segundo Montes
y La Laguna. Los criterios utilizados para la selección
de las personas que recibirán la ayuda se basaron en
los siguientes parámetros: familias afectadas por la
sequía; condición económica precaria;
tierra que se utilizará sea propia, y finalmente, que
sus ingresos dependan totalmente de la agricultura.
Según Roberto García, coordinador
de este proyecto, se espera salir de una acostumbrada asistencia
humanitaria a establecer un programa donde las familias
participan del proceso de desarrollo sostenible en el tiempo.
Se trata de apoyarlos a que se conviertan en pequeños
empresarios agricultores, a través de asistencia técnica,
y de la distribución de herramientas, granos básicos
y el fomento de cultivo de hortalizas aseguró
García.
Para Carlos Arias, uno de los técnicos
agrónomos de la Sociedad Nacional, con el plan de trabajo
que emprenderá Cruz Roja Salvadoreña se pretende
orientar a los campesinos a diversificar sus cultivos, todo
esto, como una opción de contingencia para su supervivencia,
y para poder enfrentar nuevas catástrofes naturales,
y por supuesto, paliar los daños y efectos de la actual
crisis alimentaria. Esperamos también motivarlos
a emprender nuevas técnicas de riego artesanal, reforestación
de árboles no tradicionales, materia orgánica,
incluyendo la diversificación de sus parcelas
expresó Francisco Rodríguez otro de los miembros
del equipo técnico de Cruz Roja.
La inclusión de género,
es otro componente fundamental en el proyecto. Se pretende
potenciar al máximo la participación de las
mujeres, tanto en las decisiones como en el trabajo de campo.
De hecho, en las tres comunidades, la participación
de mujeres se ha destacado de manera significativa durante
la etapa de reconocimiento de comunidades y familias que se
beneficiarán del programa de ayuda humanitaria.
Eustaquia Portillo Vigil,
miembro del consejo del cantón La Soledad:
"Haremos todo lo posible para que este proyecto sea exitoso
y para continuar trabajando
con la Cruz Roja en el futuro"
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