Cruz Roja Peruana

14 de enero, 2002

Brigadistas en el corazón del apoyo a víctimas del incendio de Perú

por Fernando Nuño en Lima

Las compras navideñas se tornaron en un laberinto de fuego para cientos de personas que paseaban en el área comercial “Mesa Redonda” del centro de Lima el pasado 29 de diciembre, cuando una llamarada fue extendida por varias toneladas de fuegos artificiales.

Fue el peor incendio registrado hasta hoy en la capital de Perú. El fuego destruyó en minutos tiendas atestadas de personas y los edificios del entorno, provocando la muerte de 280 personas e hiriendo a otras 220. Diez días después del desastre, al menos 424 se encuentran aún desaparecidas bajo los escombros de los edificios arrasados por las llamas.

Cuarenta brigadas de bomberos, de la Defensa Civil y Cruz Roja coordinan la evacuación
de 200 heridos a los hospitales de la zona

Como parte del Comité de Operaciones de Emergencia formado por las autoridades para responder al desastre, una brigada de rescate y tres brigadas de apoyo psicológico de la Cruz Roja Peruana, con un total de 60 voluntarios, se pusieron a trabajar de inmediato apoyando a bomberos y policías en el rescate de supervivientes y proveyendo primeros auxilios y apoyo emocional a las víctimas y sus familiares.

“Es realmente difícil realizar una identificación rápida de los daños psicológicos sufridos por estas personas, pero empezamos con un trabajo previo en el terreno, tratando de estar cerca de los afectados cuando lo necesitan. Los primeros momentos fueron los peores, cuando supervivientes y familiares caen en crisis agudas”, explica Dilma Dávila, coordinadora de la oficina de proyectos de la Cruz Roja Peruana.

Un equipo de la Cruz Roja compuesto por psicólogos y voluntarios, en coordinación con la Dirección Nacional de Salud Mental de Perú, han iniciado un programa a medio plazo para el apoyo psico-social a 300 familias, asistiendo a personas que han sufrido quemaduras, familiares de desaparecidos y miembros de las brigadas.


Dos voluntarios de una brigada de apoyo psicológico consuelan a una mujer que ha perdido a varios familiares
en el incendio

En los días posteriores al incendio, muchos supervivientes se enfrentaron además a la realidad económica que siguió al desastre, ya que “Mesa Redonda” albergaba uno de los mercados informales de Lima. Los pequeños comerciantes a menudo invierten todo su dinero en productos estacionales destinados a venta rápida, como los fuegos artificiales para la celebración del Fin de Año, y ahora ven como su esperanza se desvaneció en cuestión de minutos. Para apoyar a las familias afectadas más vulnerables, la Cruz Roja Peruana, con el apoyo de la Federación Internacional, distribuirá paquetes de alimentos y de productos higiénicos a 300 familias durante dos meses.

Debido a la magnitud del incendio, las demanda de asistencia supuso también un reto personal para los miembros de las brigadas de la Cruz Roja, ya que la primera respuesta requirió pasar varios días de las fiestas navideñas lejos de sus familias. Como muchos otros voluntarios de la Cruz Roja que participaron en la operación, el psicólogo Diego Jara luchaba con sus sentimientos de culpa por dejar a su familia, con el fin de ayudar. “Esos momentos fueron muy difíciles para todos nosotros”, señala, al tiempo que sentencia: “hemos aprendido una lección en estos días: no tratar de consolar a nadie comparando su pena con otras desgracias mayores, porque mi pena es mía, e intransferible”.

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El apoyo emocional a las familias de las víctimas ha sido uno de las principales actividades desarrolladas por las brigadas de Cruz Roja tras el desastre de Lima