Cruz Roja Guatemalteca
23 de agosto, 2002
Cruz Roja Guatemalteca resuelve 102
casos de personas perdidas durante la visita papal
Por Cecilio Martínez en Ciudad de Guatemala
Si te pierdes, busca a los de la
Cruz Roja. La frase se repetía en la cabeza de
Gerardo Ayapac, de 4 años, perdido entre las 800.000
personas que acudieron a la misa de canonizacion del hermano
Pedro de San Jose de Betancourt, oficiada por el papa Juan
Pablo II en Ciudad de Guatemala. El niño mantuvo la
calma, y tras caminar quinientos metros halló un puesto
de la Cruz Roja.
Todos los miembros de mi familia
llegamos juntos al lugar, pero cuando me di cuenta, mi familia
ya no estaba allí, explica Gerardo. Por fortuna,
Joaquina Ramos, madre de Gerardo, disponía de un teléfono
celular y la localizacion fue rápida. Un grupo de damas
voluntarias, miembros de Cruz Roja juventud y socorristas
salieron en busca de la familia, y la encontraron.
La labor de los técnicos
de búsquedas fue bien encauzada, lograron establecer
con rapidez el lugar donde estaba la madre. El momento del
reencuentro fue emotivo y se preparó emocionalmente
a la madre para que no regañara al niño perdido.
Los besos y los abrazos nos llenaron de satisfaccion a todos
aquellos que participamos en el operativo, explica uno
de los voluntarios del servicio.
Durante la visita papal, la Cruz Roja
Guatemalteca resolvió 102 casos de personas extraviadas.
El servicio de localizacion y búsqueda de personas
de la Cruz Roja Guatemalteca fue uno de los que más
demandó la población durante la estancia de
Juan Pablo II en Guatemala.
Entre los extraviados hubo también
extranjeros. La salvadoreña Anna Doris Ramírez,
de 53 años, viajó a Guatemala con un grupo de
religiosas Bethlemitas para acudir a la misa. Tras la celebración,
perdió al grupo. Voluntarios de la Cruz Roja Guatemalteca
no lograron establecer contacto con sus familiares y amigos,
y le prepararon una cama para pasar la noche en la sede central
de la Cruz Roja. Felizmente, ellos lograron contactar
a mi grupo al dia siguiente, explica Anna Doris.
La Cruz Roja Guatemalteca dispuso un
plan de contingencia especial para los dos días de
visita de Juan Pablo II. El operativo de búsqueda de
personas extraviadas fue realizado por voluntarios que habían
recibido una capacitacion previa del Comité Internacional
de la Cruz Roja, con el apoyo de sociedades nacionales participantes.
La sede central de la Sociedad Nacional,
en Ciudad de Guatemala, habilitó parte de sus instalaciones
con camas, frazadas, alimentos, un televisor y juguetes para
los niños. Varias de las personas que pasaron la noche
en las instalaciones provenían de aldeas remotas, y
llevó más tiempo encontar a sus familiares.
En ocho de estos casos, las propias unidades
móviles de la Cruz Roja llevaron a las personas perdidas
a sus lugares de origen, como un servicio especial. La familia
de una niña de Quiché, departamento situado
al norte del país, que tiene frontera con Chiapas,
vinieron por ella desde su aldea. En este caso fue necesario
coordinar la búsqueda de su familia con la municipalidad
de la localidad de Chicaman, donde residen.
El operativo Visita Juan Pablo
II coordinó a la Cruz Roja Guatemalteca y los servicios
de bomberos voluntarios, municipalidades y el Arzobispado
de Ciudad de Guatemala. La Sociedad Nacional de Guatemala
instaló 10 puestos de socorro en la capital del país
y mantuvo en alerta a todas sus filiales. La mayoría
de los casos de personas extraviadas fueron niños y
ancianos guatemaltecos, pero también hubo casos de
hondureños, salvadoreños y mexicanos.
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