Perú

12 de abril, 2002

Viviendas antisísmicas para comunidades afectadas por el terremoto de Perú

Por Fernando Nuño en Valle de Moquegua

La ciudad de Moquegua y el valle que la rodea resultaron gravemente afectadas por el terremoto de 6.9 grados en la escala de Richter que sacudió el sur de Perú el pasado 23 de junio. Era sábado por la tarde y muchos de los habitantes del valle no se encontraban en sus casas para presenciar como el sismo destruía cientos de viviendas de adobe y convertía las pequeñas granjas familiares en piedras y polvo.

A Martina Nina, una agricultura del valle, el terremoto le sorprendió en el cine. "Después de muchos meses, mi esposo y yo decidimos ir a Arequipa (doscientos veinte kilómetros desde Moquegua) a ver una película, pero elegimos mal día", explica esta moqueguana, miembro de una de las 145 familias beneficiarias de un programa de vivienda antisísmica y preparación para desastres desarrollado por la Cruz Roja Peruana y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en los departamentos de Moquegua, Arequipa y Tacna.

Horas después del terremoto, varias carreteras permanecían cortadas y Martina Nina y su marido, Eduardo Quahila, comenzaron a recorrer a pie parte de los 220 kilómetros que separan la ciudad de Arequipa del Valle de Moquegua. Al amanecer del siguiente día llegaron a La Rinconada, su comunidad, para rescatar lo que se había salvado del sismo: una vaca y dos pollos. De su casa sólo quedaba en pie el cordel para tender la ropa.

En los últimos ocho meses, el Valle de Moquegua ha sido una de las zonas de trabajo prioritarias para la Cruz Roja Peruana, que, con el apoyo de la Federación Internacional, ha desarrollado allí tres programas: vivienda antisísmica, agua y saneamiento y capacitación de las comunidades en preparación para desastres, con talleres sobre reforzamiento de la construcción tradicional en adobe.

En el valle se han instalado 145 nuevas viviendas y 145 letrinas, del total de 562 viviendas y 223 letrinas que incluyen estos programas de rehabilitación en el sur de Perú. Las viviendas familiares, de 27 metros cuadrados, están construidas con doble pared de superboard, con una estructura capaz de soportar movimientos sísmicos severos.

Para dar continuidad al programa de construcción, la Federación Internacional y el Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción (SENCICO) han capacitado a 60 voluntarios de los comités provinciales de la Cruz Roja de Moquegua, Arequipa y Tacna en métodos para la mejora de la construcción de vivienda de adobe, con el fin de que formen a miembros de las comunidades vulnerables en zonas de riesgo sísmico.

"Los módulos de vivienda tienen una vida de entre cinco y diez años, dado que esta es una zona de fuertes lluvias anuales, por lo que a largo plazo debemos pensar en cómo mejorar las futuras construcciones en adobe, que es el material más barato que consiguen las familias con pocos recursos", explica Walter Cuadros, coordinador técnico de la Federación Internacional en Moquegua.

Entre los métodos económicos que han empezado a utilizar las familias del Valle de Moquegua para reforzar los pequeños establos que han adosado a sus módulos de vivienda, está la mezcla de adobe con quincha (paja) o totora, así como la construcción de vigas transversales, que duplican la resistencia de las paredes. Martina Nina ya ha aplicado parte de lo aprendido en los talleres y ha construido un pequeño corral para sus pollos y conejos. Ella comenta, señalando a sus animales, que "pero la próxima vez ellos, mi esposo y yo, estaremos mejor preparados, y nuestra nueva casa no se caerá tan fácilmente".