Sequía en Centroamérica:
Grave Amenaza
1 de abril, 2002
Por los siglos de los siglos:
De los mayas a nuestros días, la sequía a afectado
severamente a la región.
por:
Lic. Leonel Estrada Furlán
Colaborador
Varias investigaciones indican que
las prolongadas sequías podrían haber ocasionado
la extinción de la civilización maya, la cual
en sus mejores momentos llegó a contar con más
de cuarenta ciudades. Algunos períodos sin lluvia podrían
haber superado los 200 años, situación sin duda
nefasta para los cerca de dos millones de habitantes cuya alimentación
se centraba en el cultivo del maíz.
Nuestro medio ambiente ha venido cambiando de manera progresiva.
En los últimos años se han registrado aceleradas
transformaciones climáticas las cuales han sido influenciadas
por lamentables sucesos tales como el incesante aumento de los
niveles de contaminación ambiental y la falta de educación
para el mejor aprovechamiento y preservación de los recursos
naturales. El desmedido abuso de los recursos naturales perjudica
el habitat del reino animal y vegetal. La deforestación
ha alcanzado niveles preocupantes. Zonas consideradas como auténticos
"pulmones" han sido destruidas. Es decir los recursos
ambientales se disminuyen, mientras las sustancias peligrosas
no tienen el tratamiento adecuado, provocando daños irreversibles.
Este calentamiento del planeta ha derretido
hielo en los polos, aumentado los niveles de agua en los océanos
y provocado múltiples desastres hidrometereológicos.
Distintos lugares del mundo, como Estados Unidos, México,
Perú, China e Italia por ejemplo, han sufrido los daños
ocasionados por fuertes inundaciones, tormentas y huracanes.
Otros desastres ambientales son originados por la ausencia
prolongada de lluvias. Como se indicó, Centroamérica
tiene siglos de ser afectada por severas sequías, las
cuales alteran la productividad de la tierra.
En Centroamérica se combinan la
vulnerabilidad de la región y los bajos niveles de
desarrollo humano de la mayoría de las víctimas
de los desastres naturales.
El istmo ha sufrido diversos episodios
difíciles. A lo largo de los siglos se ha producido
intensa actividad sísmica. En el 2001 El Salvador fue
asolado, en enero y febrero, por dos violentos terremotos
que dejaron más de mil muertos y un millón trescientos
mil damnificados. A consecuencia de este desastre se perdieron
cerca de doscientas mil viviendas.
En lo relacionado a fenómenos
climáticos, durante el siglo pasado acontecieron varios
sucesos similares al evento denominado "El Niño",
los cuales afectaron recurrentemente la región. El
impacto de estos acontecimientos cuyos principales registros
se encuentran en los años de 1926, 1936, 1956, 1957,
1972, 1973, 1982, 1983, 1992, 1993, 1994, 1997 y 1998 ha generado
repercusiones sociales, ambientales, agrícolas y económicas.
También en el año anterior
la sequía provocó una situación crítica
en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, dañándose
seriamente los cultivos de maíz, frijol y arroz; estimándose
en un millón seiscientos mil los habitantes centroamericanos
afectados.
La sequía ocasionó crisis
de alimentos y cuantiosos daños. Muchas familias centroamericanos
sufrieron el tremendo flagelo del hambre. Millares de víctimas
y dramáticas escenas se registraron en Guatemala, Nicaragua
y Honduras, en este último país por su intensidad
el daño fue comparado con el provocado por una muy
grave sequía soportada hace más de veinte años.
Al evaluar los daños resultantes
de este fenómeno ambiental la Comisión Económica
para América Latina (CEPAL) los estimó en ciento
ochenta y nueve millones de dólares estadounidenses.
Con la sequía se agudizó
una delicada circunstancia regional en la cual, entre otros
sucesos, se encuentra el preocupante estado de pobreza de
la población. Más de la mitad de los treinta
y cinco millones de habitantes del itsmo se encuentran viviendo
en complicadas condiciones. Al escenario se agregan los efectos
derivados por el descalabro de la actividad cafetalera. El
café es uno de los productos claves en las economías
de la región y se encuentra afectado por la caída
de los precios en el mercado internacional.
Por otra parte la sequía alcanzó
a la cintura de América en un momento donde los grandes
daños generados por el huracán "Mitch"
a finales de 1998, particularmente en Honduras y Nicaragua,
no habían terminado de superarse. Este desastre registró
cerca de nueve mil muertos, más de ocho mil desaparecidos
y pérdidas cercanas a los ocho mil millones de dólares.
Otros sucesos de menor magnitud pero
igualmente complicados fueron el paso del huracán "Iris"
afectando territorio de Guatemala y Belice, así como
la tormenta tropical "Michelle" la cual atacó
la costa atlántica nicaraguense. Las inundaciones derivadas
de esta tormenta se produjeron después de una intensa
sequía que había atacado severamente la cosecha
de productos básicos como frijol y maíz.
Actualmente el panorama regional podría
volverse más delicado de confirmarse la presencia del
recurrente fenómeno "El Niño". Frecuentemente
se señala al mismo como el causante de muchos cambios
climáticos: inundaciones, aludes o sequías.
"El Niño", llamado así
por su presencia en época navideña, se conoce
desde hace mucho tiempo. Este suceso es una corriente de agua
caliente que cada varios años se acerca a las costas
del Perú, produciendo cambios importantes en la fauna
marina. Cada día se conocen mejor sus efectos sobre
la atmósfera y las consecuencias de los mismos en distintas
partes del mundo. Gracias a las múltiples investigaciones
metereológicas sobre "El Niño" han
ido mejorándose las formas de pronosticar los cambios
climáticos y sus efectos, tanto los positivos como
los desfavorables.
Centroamérica necesita esforzarse
permanentemente en la prevención de los efectos de
los mismos. Las investigaciones sobre la sequía, así
como los conocimientos resultantes de las diversas experiencias
por las sequías padecidas, constituyen una importante
referencia para el diseño de programas de contingencia.
Es imperativo continuar y aumentar los
esfuerzos para sensibilizar y capacitar a la población
en todos sus sectores sociales sobre las características
y riesgos presentados por la ausencia prolongada del agua.
Entre las principales acciones preventivas
se encuentran; frenar la acelerada destrucción de bosques,
los incendios forestales, emplear sistemas modernos para la
conservación del agua -particularmente en áreas
áridas-, procurar cultivos que mantengan la humedad
del suelo, evaluar cuidadosamente las técnicas de siembra
para favorecer al suelo en la recuperación de su capacidad
productiva, atender las recomendaciones de los programas de
seguridad alimentaria y aplicar mecanismos orientados al racionamiento
del agua.
Resulta interesante revisar lo acontecido
este año en China. El noreste de este país fue
impactado por una de las más severas sequías
de la década. Más de doscientos mil kilómetros
cuadrados no han recibido lluvia durante varios meses y cerca
de dieciséis millones de habitantes padecen por la
pérdida de muchos de sus cultivos. Además tienen
afectadas cerca de doce millones de cabezas de ganado. El
problema no termina allí. La situación podría
complicarse si llegan a producirse tormentas de arena las
cuales absorben la humedad de la tierra generando un incremento
de la sequía. Mientras en el noreste chino se sufre
por tener el suelo seco, en el sureste se esperan inundaciones
derivadas de las fuertes precipitaciones pluviales. El gobierno
ante tal situación tiene contemplado como parte de
su plan de contingencia bombear miles de millones de toneladas
de agua desde el sur del río Yangtzé para aliviar
las sequía en las ciudades del interior. Por su parte
estas ciudades (Xian, Lanzhou, Taiyuan y Harbin) han programado
recortes de agua durante la primera mitad del año.
La sequía, la misma que afectó
en los primeros siglos de la era cristiana a la notable civilización
maya, sigue amenazándonos con sus devastadoras y trágicas
consecuencias.
|