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Cruz Roja Peruana
21 de septiembre, 2001
Agua pura y saneamiento para las víctimas del terremoto
de Perú
Por Fernando Nuño en Arequipa
A lo largo del a costa de Camaná
en el sur de Perú, restos de casas yacen como ballenas
varadas a la orilla del mar. Son los remanentes de lo que
era la vida antes del terremoto de 8.2 en la escala de Richter
que asoló este país de Sudamérica el
23 de junio pasado. El temblor, que mató a 74 personas
y dejó aproximadamente a 200.000 sin hogar, fue seguido,
en Camaná, por un maremoto que no solo destruyó
hogares, sino que derramó agua salada sobre sembradíos
que se ubican a kilómetros del mar. El agua potable
es vital no sólo para la gente, sino también
para recuperar la tierra.
"Debido al maremoto, antes de poder
rehabilitar el sistema de irrigación, tenemos que limpiar
la tierra", explica Isabel Solano, delegada de agua y
saneamiento de la Federación con base en Arequipa,
uno de los tres departamentos afectados. "El agua potable
no es solamente una prioridad para la gente, sino para que
las semillas broten de nuevo".
Como una prioridad para la fase de rehabilitación,
la Cruz Roja Peruana, con el apoyo de la Federación
Internacional de la Cruz Roja ha comenzado a proveer de agua
potable y sistemas de saneamiento para 3.560 familias. Solano
está liderando el programa de la Cruz Roja en los departamentos
afectados por el terremoto en Arequipa, Mollendo y Tacna.
El programa cuenta con tres brigadas que han organizado 168
talleres de agua, saneamiento y salud comunitaria para un
total de 42 comunidades. Estas brigadas trabajan con los pobladores
en temas de agua referidos no sólo a la higiene personal,
sino también a la tierra.
En la escuela local de la población
de Chucarapi, a 12 kilómetros de la costa, 40 personas
han participado en uno de los talleres. En su mayoría
mujeres, las participantes se concentran en sus necesidades
inmediatas - casas nuevas, escuela, seguridad, más
canales de televisión.
Cuando se les preguntó si no se
habían olvidado de algo, Magalí Rivera, una
maestra de Chucarapi respondió: "agua potable.
Esa es nuestra necesidad principal. El terremoto derribó
el único tanque de agua que teníamos y recolectar
agua del arroyo es un riesgo".
Los talleres comenzaron con la formación
de quienes con posterioridad capacitaron a los pobladores
en temas de preparación para desastres, prevención
epidémica, desperdicios y el correcto uso de vertederos
de basura así como también higiene básica.
Los talleres fueron complementados con la instalación
de tanques de agua y de letrinas en ocho comunidades y con
la entrega de 2.725 kits de higiene en
Arequipa, Islay y Tacna.
Pero durante los más de dos meses
que lleva la operación en Perú, la tierra no
ha dejado de temblar en el sur del país. El último
temblor fuerte, que alcanzó a medir 5.0 en la escala
de Richter afectó el departamento de Apurimac el 8
de agosto, donde fallecieron cuatro personas y se dañaron
más de 800 casas.
En esta situación de réplica,
las rocas que caen pueden aplastar los caños de agua
y desviar el curso de ríos y arroyos. Saber cómo
administrar los sistemas existentes y "preparar"
a la gente por cualquier eventual desastre es tan importante
como la mejor de las instalaciones. Cuando la tierra finalmente
deje de temblar, 42 comunidades sabrán mejor cómo
preservar los suministros de agua potable - para ellos y sus
cultivos.
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