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27 de mayo de 2010
Por: Alex Wynter, Leogane, Petit-Goâve y Jacmel, Haití. Fotos de José Manuel Jiménez
Esta semana, por primera vez desde el terremoto que el 12 de enero devastó Haití meridional y dejó un saldo de más de 1.500.000 personas sin techo, la Cruz Roja comienza a construir viviendas transitorias.
Semanas atrás se construyeron varios prototipos –pequeñas casas con encofrado de madera o metal y techo de acero corrugado– incluso en el campamento de base de la FICR cerca del aeropuerto de Puerto Príncipe.
Ahora bien, los sitios despejados y las casas en construcción en Leogane, Petit-Goâve y Jacmel, en el marco de programas de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Canadá España y los Países Bajos respectivamente, serán los primeros asignados a familias damnificadas por el terremoto.
Familias como la de Mary Yva Desilus, de 35 años, sus cinco hijos y Wilnora, su esposo, que ven cómo su casa de encofrado de metal y diseño español, va cobrando forma junto a los restos de su casa en el campo, cerca de Leogane.
Cambio radical
“Después del terremoto dormíamos en la calle a la intemperie. Teníamos que encontrar otro lugar, tenemos hijos pequeños.
Las cosas cambiaron totalmente de lo que eran antes. Nos esforzábamos por mandar a los chicos a la escuela, pero ahora no es como antes. No tenemos dinero para las matrículas. Perdieron meses de escuela a causa del terremoto.
Un día vinieron los de la Cruz Roja a hacer una evaluación en nuestra zona. Verdaderamente, jamás pensé que eso sirviera de algo.
Pero varias semanas después volvieron y decidieron darnos una vivienda transitoria”, cuenta la Sra. Desilus. Al igual que otros organismos, los colegas de la Cruz Roja Española y la Cruz Roja Haitiana están construyendo viviendas en lugares donde la gente no tiene títulos de propiedad”, señala Sonia Molina Metzger, coordinadora española de la construcción en Haití.
“Ambas Sociedades Nacionales planifican la construcción de 5.100 viviendas en total. Aquí levantaremos 3.600 y el resto también aquí o en Jacmel”, añade la Sra. Metzger.
Soportes verticales de madera
La FICR se fijó la meta de construir 30.000 viviendas transitorias en el marco de su llamamiento global para Haití por un valor aproximado de 220 millones de francos suizos.
La comunidad humanitaria en Haití dispone de fondos para construir la mayor parte de los 130.000 refugios transitorio que tiene previstos. Pero solo unos 350 ya fueron terminados por Danish People’s Aid, CHF, Un Techo para mi País, Medair y Cordaid.
En una zona marginal de Petit-Goâve, la Cruz Roja Neerlandesa (CRN), frente a la maraña jurídica que plantea tantas dificultades en lo que respecta a las transacciones relativas a la propiedad de la tierra en Haití y usando una estrategia similar para salvarlas, inició la construcción de 30 de las 500 viviendas transitorias que tiene planificadas.
“Tuvimos que empezar. No podemos quedarnos sentados y esperar”, comenta Alex Bor, delegado de agua y saneamiento de la CRN.
La Cruz Roja selecciona a las familias que recibirán dichas viviendas entre las 900 que se habían instalado en los patios de tres escuelas de Petit-Goâve y que tuvieron que partir de allí cuando empezaron las clases en abril.
A ambos lados de un pequeño camino que baja hacia el mar, justo por encima del horizonte de la ciudad, se perfilan los soportes verticales de madera de las nuevas casas de la Cruz Roja.
Más cerca del agua están los postes esquineros de lo que en breve será la nueva casa de Jean Robert Declerville.
“Puedo trabajar”
El Sr. Declerville, de 32 años, perdió a su joven esposa en el terremoto y se quedó solo para criar a Kerline y Denile sus dos hijos.
“Después del terremoto, corrimos a la casa de la abuela. Se había derrumbado. Oía los gritos de mi hija, pero no lograba ver por donde pasar”, recuerda.
Pero Dios me mostró el camino. La casa era solo de chapas sin cemento. Un parte de la pared se le había caído encima de una pierna y sufría. Le pusieron una escayola y ahora camina bien.
Estoy realmente feliz porque la Cruz Roja hizo mucho más por nosotros de lo que yo hubiera podido hacer. Soy un hombre bien constituido. Puedo trabajar, simplemente, no he tenido la oportunidad.
Aguardo con ilusión tener una casa todavía mejor, si Dios quiere.”
En Makary, en lo alto de las montañas sobre Jacmel, voluntarios de la Cruz Roja Canadiense y la Cruz Roja Haitiana contaron con la ayuda del Conseil d’Administration de la Section Communale –más concretamente con la de Gelon Cadet Victor, alcalde del pueblo– para dar un paso más en la maraña haitiana de la tenencia de tierras indocumentada.
Títulos de propiedad
Si, conforme al derecho consuetudinario, Victor y su equipo de funcionarios certifican la tenencia de un terreno de una persona que no puede presentar el título de propiedad, entonces, los canadienses construirán allí.
Francois Janes, de 55 años, está sentado en los escombros de la casa donde vivía con su esposa y sus nueve hijos. Cerca de allí crecen sus árboles pomelo, paltas y cacao.
“Cuando vino el terremoto, pensé que era solo un viento fuerte”, dice. Toda su familia salió indemne.
“Ahora, en la Cruz Roja me explicaron que tendré mi propia vivienda que construirán aquí y si por algún motivo tuviera que mudarme, puedo desarmarla y llevármela conmigo”.
Charlie Musoka, jefe de equipo de la Cruz Roja Canadiense en Jacmel, explica: “80 por ciento de nuestras viviendas se encuentra en el centro de Jacmel, pero el resto en zonas bastante apartadas donde tenemos que usar incluso burros para subir los materiales de construcción”.
“Estamos ampliando la actividad de construcción, pero la logística se ve aún más dificultada por las lluvias.”
La Cruz Roja Canadiense, que ya se procuró varios sitios en Jacmel, tenía previsto poner los cimientos de sus primeras viviendas esta semana.
En esta parte de Haití las llaman kay pou yon ti bout tan: casa para un corto período.
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| Un trabajador de la construcción haitiano junto a uno de los postes esquineros de una nueva vivienda transitoria de la Cruz Roja en Petit-Goâve. |
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| Más información: |
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Más información sobre el terremoto de Haití en el sitio global español | inglés |
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Cerca de Leogane, delegados de construcción de la Cruz Roja Española ayudan a los trabajadores haitianos en la construcción de las primeras viviendas transitorias que la Cruz Roja asignará a familias damnificadas por el terremoto. |
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| Francois Janes (centro) frente a los restos de la casa donde vivía con su esposa y sus nueve hijos en Makary, en lo alto de las montañas sobre Jacmel. |
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