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27 de mayo de 2010
Por: Carola Solís Aliaga, Federación Internacional, Paredones, Chile
“Todavía temblamos de miedo durante las réplicas. Preferimos dormir en las mediaguas más que en nuestras propias casas”, comenta Stefanía Campos. Según el servicio de Sismología de la Universidad de Chile, la réplica de 3,7 grados en la escala de Richter del 20 de mayo, cuyo epicentro se situó siete kilómetros al este de Pichilemu, región de O’Higgins, sembró confusión y ansiedad. La gente se siente más segura en las mediaguas (simples casas de madera ofrecidas como alojamiento temporal) que en sus casas de adobe u hormigón, la mayoría de las cuales sufrió daños estructurales en el terremoto.
Aunque la situación varía de una región a otra (montañosa, costera o desértica), tres meses después del terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter y el tsunami que azotaron Chile central el 27 de febrero, las familias damnificados aún afrontan muchas dificultades. Sigue habiendo réplicas, las temperaturas están bajando, el trabajo escasea y su situación financiera es precaria.
A Cayetano Segundo Piño, que vive en Paredones, a unos 300 kilómetros de Santiago, la capital, le preocupa sobre todo el invierno. “A pesar de que este año todavía no llovió realmente, el año pasado en esta época hubo cuatro períodos de lluvias torrenciales”, cuenta. Los meses más fríos del invierno chileno van de mayo a octubre y aunque las temperaturas aún no llegaron a los niveles más bajos, su familia ya se debate con temperaturas de hasta 5ºC bajo cero, situación que empeora el frío que se cuela por los agujeros y grietas de las paredes y el techo de la casa.
Cayetano Segundo explica que está “encalillado” (endeudado) porque tuvo que pedir préstamos para comprar los materiales necesarios para las reparaciones de su casa. “Es verdaderamente duro ‘salir de calilla’ (pagar las deudas) cuando uno ve que hacen falta más y más reparaciones a medida que aumenta el frío y el peligro de que las lluvias acaben por derrumbar la casa se concretiza. Por ahora nos hemos ido arreglando, pero sabemos que tenemos que reparar los daños lo antes posible”, añade.
Esta época del año es particularmente dura para la mayoría de jefes de familia que son temporeros, es decir, agricultores o recolectores de fruta según el calendario agrícola. No pueden comprar materiales para reparar su casa o reforzar su mediagua, pues casi ninguno tiene trabajo en invierno. La mayor parte del trabajo se da en verano (de enero a marzo) cuando pueden trabajar en viñas, huertos, recolectando ciruelas y manzanas, o en los campos, cosechando trigo y quínoa. El resto del año no hay trabajo, por lo cual, se dedican a cuidar de su familia para que no pase frío y esté a salvo, o bien, emigran a otras zonas que ofrecen oportunidades de trabajo.
En estas circunstancias, la asistencia prestada por la Cruz Roja Chilena, con apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), fue sumamente apreciada por casi 10.000 familias que se beneficiaron de las distribuciones de alimentos, suministros de socorro, atención de salud, servicios de agua y saneamiento, etc. Además, la FICR apoyará a 8.400 familias proporcionándoles herramientas y materiales de construcción para reparar o reconstruir su casa, mediante el programa de Tarjeta Red (tarjeta de débito para reparación, rehabilitación y desarrollo) que la Cruz Roja Chilena pondrá en marcha el 27 de mayo.
Estas tarjetas son intransferibles, no se pueden utilizar en cajeros automáticos y están destinadas exclusivamente a la compra de herramientas y materiales de construcción en las ferreterías autorizadas. Junto con cada tarjeta se entregará un manual del usuario en el que se dan consejos de seguridad, compras al mejor precio y asociación con vecinos para reducir los costos de entrega.
Miguel Vega, jefe de equipo de la operación terremoto de la FICR en Chile, señala: “Se harán otras evaluaciones para ajustar mejor nuestras acciones destinadas a suplir las verdaderas necesidades de la gente y ampliar nuestra ayuda a otras zonas.” Desde que sobreviniera el desastre, la FICR, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Alemania, Argentina, Canadá, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Finlandia, Japón, Nicaragua, Noruega, Panamá, Paraguay, Perú y Suiza, así como la Media Luna Roja Turca movilizaron y enviaron a Chile unos 80 expertos en intervención en casos de desastre para apoyar a la Cruz Roja Chilena.
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| La gente se siente más segura en las mediaguas (simples casas de madera ofrecidas como alojamiento temporal) que en sus casas de adobe u hormigón, la mayoría de las cuales sufrió daños estructurales en el terremoto. |
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| La asistencia prestada por la Cruz Roja Chilena, con apoyo de la Federación Internacional fue sumamente apreciada por casi 10.000 familias. |
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| Esta época del año es particularmente dura para la mayoría de jefes de familia que son temporeros. |
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