Perú, 18 de septiembre de 2009
- Hace dos años un terremoto de 7.9 en la escala de Richter sacudió la costa de Perú durante más de tres minutos, causando la pérdida de 593 vidas humanas y afectando a más de 131 mil familias.
- Se espera que, para finales del 2009, el programa participativo de rehabilitación integral de la Operación Terremoto Perú puesta en marcha por la Federación Internacional en apoyo a la Cruz Roja Peruana haya conseguido aliviar las necesidades de refugio de 556 familias.
El 15 de Agosto del 2007 a las 6:40 de la tarde un terremoto de 7.0 en la escala de Richter sacudió la costa de Perú durante más de tres minutos, causando daños severos al Departamento de Ica, especialmente a las provincias de Chincha, Pisco e Ica. El reporte final del Instituto Nacional de Defensa Civil del Perú registró 593 muertos, más de 131 mil familias afectadas y daños extensos a edificios públicos y privados, hogares, escuelas, carreteras y estructuras de sanidad, agua y servicios públicos.
Muchas familias lo perdieron absolutamente todo: refugio, ropa, herramientas de trabajo y alimentos. Y, aunque la respuesta de ayuda inicial que recibieron fue intensa, luego de la asistencia de emergencia muchas de estas personas tuvieron que empezar a reconstruir sus vidas sin ayuda.
Guiadas por sus principios y valores fundamentales la Cruz Roja Peruana y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en conjunto con autoridades públicas, miembros de la sociedad civil y organizaciones internacionales, han ayudado a las personas afectadas a reconstruir sus comunidades y recuperar sus medios de subsistencia desde ese 15 de agosto, y continúa haciéndolo hasta el día de hoy.
La familia de Marcelino Zapata e Inés Flores, ambos mayores de 80 años, fue una de las que lo perdió todo. Marcelino, su esposa y sus dos hijas, una de las cuales está incapacitada, habían vivido gracias a la agricultura una vida tranquila en la comunidad de Cabeza de Toro, Pisco, hasta que azotó el sismo. “No nos quedó casi nada pero seguimos vivos, que es lo que importa, y hay gente que nos sigue ayudando a recuperarnos,” cuenta Marcelino.
“Nuestros vecinos han hecho el adobe para construir nuestra casa. Ellos y los trabajadores de la Cruz Roja han puesto ya los cimientos, y en unos meses estará completa,” continúa Marcelino. Dada la situación por la que pasa la familia de Marcelino, otros miembros de la comunidad, a través del programa de construcción integral participativa de viviendas seguras y saludables de la Federación Internacional, se han comprometido en asistirles a reconstruir su hogar.
El trabajo de desarrollo comunitario llevado a cabo desde el comienzo de la operación ha dado frutos en muchos casos como el de Marcelino. Apoyado siempre por la participación de la población en los procesos constructivos y la mejora de la comunidad, inclusive en proyectos no relacionados a la reconstrucción de viviendas.
El programa de rehabilitación integral de la Federación Internacional busca construir hogares seguros y resistentes de una manera participativa, sumando a miembros de cada familia y de la comunidad al cuerpo de trabajo para la reconstrucción. Al involucrar a miembros de la comunidad al trabajo diario no sólo se reducen costos, sino que a la vez se educa a las personas en habilidades técnicas de construcción, y se desarrolla su capacidad de respuesta y resistencia a desastres.
La aplicación de técnicas de construcción sismorresistente, ecológicas y de bajo costo, que emplean materiales locales -como el adobe reforzado mejorado con geomalla y la quincha mejorada- han agilizado los trabajos de rehabilitación de las comunidades, y junto a iniciativas como la implementación de equipos de cocina especiales de alto rendimiento y bajo impacto ecológico han conseguido mejorar la condición de vida de más de 256 familias hasta la fecha.
Aunque aún hay varios retos que superar, como los costos del transporte de materiales a comunidades de difícil acceso, y la necesidad de profundizar en temas como la educación higiénica en cuanto al uso de letrinas y el manejo de desechos sólidos, se ha progresado mucho. El trabajo de construcción para los más vulnerables se extiende a toda la comunidad pues es complementado con la promoción de la salud y los primeros auxilios, el trabajo en equipo y el apoyo para actividades de generación de ingreso. Una comunidad integrada es una comunidad fuerte y mejor preparada para contribuir con su propio desarrollo.
Se espera que para finales del 2009, la operación para el terremoto de Perú de la Federación Internacional en colaboración con la Cruz Roja Peruana haya conseguido aliviar las necesidades de vivienda de 556 familias, y desarrollado y fortalecido las capacidades de respuesta y resistencia a desastres de los miembros de la comunidad, mejorando su calidad de vida.
Para más información contactar a:
Ascención Martínez
Jefa de Operaciones de la Operación Terremoto Perú
E-mail: ascencion.martinez@ifrc.org
|