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Jóvenes que salvan vidas, “Los héroes anónimos son los que dejan huellas más duraderas”

 

13 de junio de 2008
Por: Maria Isabel de Rodríguez
Directora del Centro de Sangre de la Cruz Roja Guatemalteca

Una donación de sangre para un paciente que lo necesita le servirá para salvar su vida o en ocasiones, como es el caso de Guatemala, representa un requisito obligatorio para todas aquellas personas que necesitan ser sometidas a una cirugía en los hospitales del estado.  De esta forma los centros asistenciales logran tener sus bancos de sangre abastecidos y poder responder a la demanda de necesidad de sangre segura en casos de emergencia.

En Guatemala,  según la Organización Mundial de la Salud (OMS/PAHO), solo el 5% de las donaciones de sangre provienen de donantes voluntarios.
Podríamos contar la historia de muchas personas que necesitan de este vital líquido para resolver su problema de salud y pocas historias de personas humanas que aparecen en la vida de otros cambiándola de manera positiva para siempre.  Historias como la de José Eduardo Tevalan Carranza, un jóven sencillo y humilde que vive en Coatepeque,  una zona fronteriza con México y que se caracteriza por un alto índice de violencia, situada a 220 kilómetros de la ciudad Capital.

En el mes de octubre del 2005 se llevó a cabo el lanzamiento público  del CLUB 25 GUATEMALA y entre los asistentes se encontraba José Eduardo, quien durante el discurso, tomó conciencia de la importancia y necesidad de la donación de sangre voluntaria y se decidió a hacer la diferencia.
Es así como, en forma anónima y sin ningún interés más que el bienestar del prójimo, contrae el compromiso de donar sangre de forma habitual y firma el compromiso 25 a través del Club 25.  Ahora más que nunca José cuida de su salud, come saludablemente, hace deporte y se presenta con una frecuencia de dos meses y medio a donar sangre voluntariamente.

Hasta la fecha ha realizado nueve donaciones de sangre que han beneficiado a muchas personas de su comunidad y se le considera uno de los miembros del Club más constantes.  Además, tiene a su cargo el grupo de club 25 del Instituto Diversificado por Cooperativa IDC donde se encarga de la promoción de los beneficios de la donación de sangre voluntaria no remunerada con la finalidad de reclutar a más miembros. Actualmente, el grupo lo conforman 21 integrantes y con el perseverante y arduo trabajo de José, estoy segura que crecerá aun más.

¿Pero quién es José y que lo hace tan especial?
José es un joven que a sus 17 años inicia donando sangre y cuenta que le fue muy difícil que sus padres le dieran permiso para hacerlo, pues ellos pensaban que él podría enfermarse y que esto podría influir en su rendimiento físico y académico.  Además sus padres consideraban que la donación era una actividad no muy común de los jóvenes. No es raro que sus padres pensaran así debido a que en Guatemala la mayoría de donaciones de sangre provienen de donantes de reposición y, en alguno de los casos, la sangre es objeto de comercio. 

En Guatemala, los donadores jóvenes de 17 años únicamente pueden donar sangre si previamente presentan una autorización firmada por sus padres o familiares donde se les autoriza a realizar la donación. Sin embargo, José por ser un joven comprometido y tenaz consiguió el consentimiento de sus padres y realizó su primera donación el 8 de octubre del 2006.  El 17 de noviembre  del 2007 se convierte oficialmente en miembro de Club 25, de la Delegación Coatepeque de la Cruz Roja Guatemalteca.  A los 18 años cuando cumplió la mayoría de edad decidió integrar el Cuerpo de Socorristas de la Cruz Roja Guatemalteca, en su misma filial.

“José Eduardo es un joven muy constante y responsable, nunca falta a sus turnos y siempre está dispuesto a colaborar cuando se le necesita aparte de estar muy bien capacitado”  comentó Hugo Méndez, coordinador de la filial.

José Eduardo es baterista y pertenece al grupo de alabanza en la Iglesia Evangélica a la cual asiste. Sus maestros lo consideran buen estudiante ya que se graduó en el 2007 en mecánica automotriz con un buen promedio académico.  Por razones económicas no ha podido tener acceso a estudios universitarios.  En su vida personal sus hermanas lo definen como un buen hijo, respetuoso de sus padres, un buen hermano y un tío súper amoroso.

Yo como la Directora del Centro de Sangre lo considero un líder innato, un poco tímido pero con un gran poder de convencimiento. Prueba de eso es la facilidad que posee para reclutar jóvenes al Club 25 que tiene a su cargo, y no olvidemos que Los héroes anónimos son los que dejan huellas más duraderas.