Ola de frío en Perú: La Cruz Roja trae esperanza a las comunidades más vulnerables

 

Lima, 31 de julio de 2007

Melissa Allemant, responsable de comunicaciones en línea de la Federación Internacional para América del Sur

Son las 4:00 de la mañana. Pablo Castro, un voluntario de 28 años, maneja la camioneta de la Cruz Roja Peruana hacia Huancasaya, una comunidad aislada a 3,956 msnm, en Puno.

“Yo tenía mi uniforme de la Cruz Roja, una casaca gruesa, guantes y debajo de todo, ropa térmica… aún así me estaba congelando. Cuando llegamos a Huancasaya podías ver a los niños afuera, en sandalias y camisetas de manga corta. Algunos parecían haberse acostumbrado al frío pero otros se veían muy enfermos”, comenta Pablo con la voz de alguien que probablemente ha visto demasiado.

La ola de frío que Puno está experimentando es un problema recurrente pero las temperaturas invernales nunca antes han sido tan bajas, cayendo entre los -15°C y los -25°C. Las figuras recientes indican que 67 niños por debajo de los 5 años han fallecido de enfermedades respiratorias en los últimos 3 meses como resultado del clima.

Pablo sabe esto. Es por ello que él y el equipo de la Cruz Roja Peruana (CRP) están muy preocupados de ver tanta gente desatendida y que el tiempo pasa tan rápido. Su compañera, Nelly Aguilar, psicóloga y voluntaria explica la situación: “cuando preguntábamos a las familias si es que habían llevado a sus hijos al centro de salud, la mayoría decía sí pero que los doctores sólo les dieron medicina para la fiebre porque no tenían nada más”.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), más de 800,000 personas se encuentran probablemente afectas. Hace un mes, el gobierno peruano declaró Estado de Emergencia en 13 departamentos del Perú por un periodo de 60 días. Pablo Castro y Nelly Aguilar son parte del equipo de CRP que fue a los tres departamentos en las peores condiciones para evaluar qué familias permanecen en las condiciones más extremas de vulnerabilidad.

La CRP encontró en Puno, Cuzco y Ayacucho un poco más de 10,000 personas en extrema pobreza que no habían recibido ningún apoyo hasta ese momento. Si bien la ayuda humanitaria internacional está llegando a los departamentos, la situación no es fácil. Hay muchas dificultades en el acceso a las comunidades más alejadas como Huancasaya por las malas carreteras, la altitud (entre 4,000 y 5,000 msnm y también por distintas huelgas y protestas civiles que actualmente bloquean los caminos.

“Como Sociedad Nacional, esta es una lección difícil pero hace nuestras capacidades de respuesta más sólidas. Los voluntarios están entusiastas y el plan de acción está funcionando. Hemos identificado a las familias más vulnerables en los lugares más pobres para proveerles ayuda humanitaria” dice Pabel Angeles, Coordinador Nacional de Socorro.

El impacto de la ola de frío ha superado estas comunidades que cargan con los indicadores de desarrollo más bajos en el país. Durante el proceso de evaluación Pablo conoció a muchas personas que viven en una situación social terrible sin electricidad, sistemas de comunicación, agua potable, sin real acceso a servicios de salud o educación, pero para él, la pobreza tiene un rostro. Un rostro que no olvidará.

“Lo que más me chocó fue una mujer joven, madre de tres niños… cuando le preguntámos qué comía su familia cada día, se dio la vuela y sacó un pedazo de charqui que es carne de alpaca seca, no más grande que la palma de mi mano. ¡Ese pequeño pedazo tenía que durar hasta el fin de año para 5 personas! Ellos sólo lo usaban para darle un poco de sabor a la sopa pero no para nutrición… me sentí frustrado”. Pablo mira a Pabel y ambos se quedan en silencio unos momentos.

La CRP actualmente focaliza sus esfuerzos en organizar la distribución de ayuda humanitaria que realizará en la quincena de agosto para las comunidades más vulnerables. Ropa y mantas serán proveídas a las familias que viven en estas condiciones tan difíciles.

Un sistema portátil de almacenamiento de líquido será distribuido también debido a que las mujeres y niños deben recolectar el agua que necesitan entre las 4:00 y las 5:00 a.m. para dar inicio a sus actividades diarias, teniendo que enfrentar las temperaturas heladas en esas horas de la mañana. Además más de 4,000 niños se beneficiaran de la distribución de un par de botas contra agua.

“Al final, yo sé que no estamos cambiando los problemas estructurales de nuestro país, pero creo que ser voluntario no se trata de eso. Yo ayuda a personas y las familias pensarán que no están olvidados y esto hace que valga la pena el esfuerzo”. Pablo sabe ya que esta lección lo convertirá en un ser humano más honesto.

 

 



Many children and adults are in need of warm clothing to face the cold wave


El equipo de la CRP visitó comunidades en áreas remotas para realizar la evaluacón de necesidades.

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