06 de febrero de 2007
Alfonso Rodríguez
Miembro de Equipos Regionales de Intervención en Desastres
Chanchamayo - Perú
En la noche del 21 de enero, un torrencial aguacero inicio un deslizamiento de tierra, sobre las comunidades de Guacara, donde la quebrada del mismo nombre se desbordó. La presión de las aguas y la formación de embalses de piedra, troncos y lodo, aumentaron el caudal de Río Apulima y las fuertes inundaciones fueron inevitables. En tan sólo cuatro horas, las poblaciones ribereñas sufrieron gran impacto, Especialmente la zona de San Ramón y Guacara, Provincia de Chanchamayo.
Teofilo Flores Apaza de 53 años, es voluntario en la filial de la Cruz Roja en Chanchamayo desde hace 10 años, pero esa noche fue no pudo ir al auxilio de otros y fue él quien recibió el apoyo sus compañeros voluntarios. “Fue algo impresionante, el agua cerco practimente mi casa y se metió por todas partes” explica. “A pesar de todo la Cruz Roja vino en nuestra ayuda la mañana siguiente. La necesitábamos porque desde hace 10 años no veía algo similar”, agrega.
Desde ese día la filial de Chanchamayo no da a basto y la ayuda se entrega lentamente. Las personas que continúan solicitando alimento, vestido y también ánimo y esperanza para salir adelante.
El 2 de febrero, casi dos semanas después de las primeras lluvias e inundaciones, Julián Morales Quinto recibió también ayuda de la Cruz Roja Peruana. Tuvo que caminar 7 horas desde su comunidad, anexo de Don Bosco, en la selva central. Pero Julián no llegó con las manos vacías. Gracias a las evaluaciones que trajo con él, se pudo llevar enviar ayuda humanitaria para 27 familias damnificadas que lo perdieron todo. En nombre de todas ellas, Julián agradeció el trabajo y el esfuerzo realizado y pidió que no se les olvidara.
Son muchos los que como Teofilo y Julián siguen acercándose a Cruz Roja solicitar apoyo. Las evaluaciones de emergencias y de daños y necesidades, han permitido establecer la distribución de la ayuda humanitaria, para que llegue a todas y todos sin distinción, algo que para la cruz roja, es tarea de todos los días. |