18 de octubre de 2006
Cristina Estrada, Bainet, Haití
Una montaña de guijarros blancos protege la casa de Marie Ketline Baptiste. Los sacó uno por uno de adentro donde los había depositado el mar. Los vientos huracanados embravecieron el mar que invadió las casas de Bord de la Mer, pueblo de Bainet, Haití meridional.
Fue el huracán Ernesto, el primero de la temporada de huracanes de 2006 en el Caribe. El 26 de septiembre pasó por la costa meridional de Haití, causando lluvias torrenciales e inundaciones en algunos pueblos costeros.
Marie y sus 85 vecinos fueron evacuados por voluntarios de la Cruz Roja y las autoridades locales que los llevaron a pie a los tres refugios preparados para acogerlos hasta que pasara el huracán.
Tres días después, Baptiste de 63 años volvió a su casa y descubrió que el mar se había llevado su cerdo y muchas de sus pertenencias: utensilios de cocina y ropa. Además, encontró la casa llena de piedras. Cuando se quedó viuda se vino de Jacmel a su Bord de la Mer natal. Actualmente vive sola.
“Algunos tuvieron que permanecer hasta 22 días eh los sitios donde habían sido evacuados. Al principio, estuvieron en escuelas que sirvieron de refugio y, luego, cuando se retomaron los cursos, fueron trasladados a la iglesia”, indica Pierre Ironce Bourgouin, voluntario de la filial de Bainet de la Cruz Roja Haitiana.
Bord de la Mer es el pueblo de pescadores más pobre de Bainet. “Para peor, muchos perdieron las redes que son su único medio de subsistencia”, añade Bourgouin. A orillas del mar antes había arena, ahora es un pedregal.
Cuando pasó el huracán, las filiales de la Cruz Roja Haitiana de las zonas afectadas estaban en alerta máxima y se comunicaban por radio a intervalos regulares. En el sur y el sudeste se habían almacenado botiquines de primeros auxilios. Los voluntarios de la Cruz Roja también prestaron asistencia en los refugios, principalmente a niños y personas mayores.
En cinco de los 10 departamentos de Haití –Sud, Grande Anse, Nippes, Sud-Est y Ouest– los damnificados reciben suministros de socorro de la Cruz Roja: artículos de higiene, utensilios de cocina, un contenedor de 15 litros y mosquiteros.
Marie Ketline Baptiste es una de ellos.
Un país vulnerable
Después de Cuba, Haití es el país más afectado por los desastres naturales en el Caribe. Inundaciones y huracanes son los más frecuentes y mortíferos.
“El impacto de los desastres naturales en Haití es mucho mayor que en cualquier otro país del Caribe. La excesiva deforestación dejó desnudas las laderas de las montañas y cuando llueve, el agua corre libremente y provoca graves deslizamientos de tierra. A la vez, la basura depositada en el lecho de los ríos bloquea el drenaje natural de las aguas y la urbanización caótica acrecienta el riesgo de inundaciones”, explica Marc Régis, Director de Socorro de la Cruz Roja Haitiana.
La Cruz Roja Haitiana dio prioridad al sur del país porque es muy vulnerable a desastres naturales como los huracanes. Aquí, la mayoría de pueblos ciudades se encuentra a orillas del mar o de la desembocadura de los ríos por lo que se exponen al riesgo de inundaciones.
“Uno de los mayores problemas es el acceso a determinas zonas, sobre todo, durante la temporada de huracanes que dificulta una intervención rápida y eficiente que, en muchos casos, supone un verdadero reto”, afirma Toumane Dianka, Delegado de Gestión de Desastres de la Federación Internacional en Haití.
Por ejemplo, venir en coche de Jacmel, capital del departamento, a Bainet lleva dos horas por un camino rocoso y lleno de baches. Actualmente, el trayecto es aún más azaroso porque el huracán Ernesto destruyó algunos puentes. “Los camiones grandes todavía no pueden pasar”, señala Bourgouin.
Cifras alarmantes
La población de Haití es con mucho la más pobre de América Latina. El 60 por ciento vive en zonas rurales muy alejadas unas de otras y donde la infraestructura es rudimentaria. El ingreso anual por habitante no llega a 250 dólares y el 80 por ciento de los habitantes de zonas rurales vive en condiciones de extrema pobreza.
La esperanza de vida es menos de 55 años; hay 40 por ciento de analfabetos; 65 por ciento no tiene acceso a agua potable y 75 por ciento no dispone de saneamiento. También en estos casos, las cifras de las zonas rurales son peores.
El huracán Ernesto estuvo activo del 24 de agosto al 1 de septiembre. En su paso por el Caribe, la tormenta tropical Ernesto afectó en mayor o menor medida Jamaica, Haití, Cuba y los Estados Unidos con vientos de 120 kilómetros por hora (categoría 1) cuando pasó cerca de Haití.
El anterior huracán más devastador en Haití fue Georges en 1998 que dejó un saldo de más de 385.000 damnificados. Según una serie de estudios, se puede prever el paso de un huracán arrasador por Haití cada seis a siete años. |