17 de Julio de 2006
Susana Arroyo
En 14 de julio, el volcán Tungurahua en Ecuador volvió a activarse tras siete años de reposo. Una nube de ceniza, gas y rocas alcanzó 15 kilómetros de altitud y obligó al gobierno a declarar alerta roja y evacuar cerca de 3,500 personas que vivían en las zonas de más alto riesgo.
El Tungurahua, uno de los volcanes más activos del país, está a tan sólo 180 kilómetros de la capital, Quito. Expertos del Instituto Geofísico de Ecuador afirman que podría haber mayor actividad volcánica en los próximos días. El tipo de laca, roca y gases emitidos por el cono inidican que el volcán podría convertirse en una amenza aún mayor para las comunidades vecinas.
Como respuesta, la Cruz Roja Ecuatoriana ha activado sus planes de emergencia y brindado apoyo a todos los afectados por la erupción en las provincias de Tungurahua y Chimborazo. Evaluaciones preliminares inidican que los mayores daños se presentaron en las poblaciones de Cusúa, Juive, Bilbao, Cotaló y Penipe.
Cerca de 120 familias y 70 niños están actualmente instalados en albergues temporales en la cuidad de Guadalupe.
Un equipo de 50 voluntarios especializados en evaluación de daños y necesidades ha estado trabajando por tres días junto con autoriades de Defensa Civil y otras organizaciones humanitarias.
Otros 200 voluntarios de las filiales de Bolívar, Tungurahua, Pastaza, Chimborazo y Quito han sido enviados al terreno para apoyar la evacuaciónde las familias. También, han distribuido 14 mil mascarillas, 600 gafas protectoras y 500 botellas de suero (usadas para lavar los ojos cuando son afectados por las cenizas).
Al mismo tiempo, equipos especializados han prestado apoyo psicológico a las personas evacuadas. “Las personas tienen miedo y están tristes porque lo han perdido todo" explica Cristina Medina, Directora Nacional de Comunicación en la Cruz Roja Ecuatoriana.
“Cada vez que piensan que el volcán se ha calmado, llega otra explosión y el pánico los invade de nuevo". Niños y adultos están preocupados y neceitan ayuda para sobrellevar esta situación".
Aún cuando Ecuador es un país familiarizado con la actividad volcánica, el suministro de información correcta y frecuente a las comunidades es otra parte vital de la repsuesta a las emergencias provocadas por las erupciones.
“Qué hacer en caso de una erupción, cómo protegerse de las cenizas y cómo mantener y preservar agua limpia son algunos de los mensajes importantes que la Cruz Roja Ecuatoriana ha hecho llegar a la población en estos días" comenta Medina.
La situación del volcán y cualquier incremento en su actividad están siendo cuidadosamene evaluadas por las autoridades ecuatorianas. Mientras tanto, la Cruz Roja Ecuatoriana permanecerá dando apoyo a las familias y monitoreando la viabilidad de solicitar ayuda internacional. |