Ginebra, 5 de diciembre de 2006
Los 100 millones de voluntarios y miembros de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en el mundo entero son esenciales para garantizar que millones de personas vulnerables reciban una asistencia humanitaria que sea eficaz, oportuna, sostenible y apropiada, según la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Esta declaración marca el Día Internacional de los Voluntarios que se celebra el 5 de diciembre, desde 2001.
“Muchos de nuestros millones de voluntarios son ellos mismos vulnerables, ya sea porque viven con el VIH o porque, a veces, no tienen siquiera lo suficiente para comer. Saben por experiencia propia qué es la vulnerabilidad y eso acrecienta su empatía con quienes ayudan. De ahí que su labor el seno de la comunidad sea más eficaz. Nuestros principios humanitarios no son simples teorías abstractas y se traducen en aplicaciones prácticas y resultados concretos”, señala Juan Manuel Suárez del Toro, Presidente de la Federación Internacional.
La eficiencia del quehacer de los voluntarios quedó claramente demostrada en crisis recientes como las hostilidades en el Líbano, en julio y agosto, cuando 5.000 voluntarios de la Cruz Roja Libanesa (CRL) salvaron vidas en tareas tales como la prestación de primeros auxilios y ayuda médica de urgencia, rescate y evacuación, atención primaria de salud y distribución de suministros de socorro. Mikhael Jbayleh, de 34 años, voluntario de la CRL perdió la vida mientras evacuaba a varias personas heridas. Actualmente, más de 1.000 voluntarios de la juventud de la CRL siguen prestando ayuda de asistencia a personas desplazadas y familias sin techo.
Desde el tsunami del Océano Índico del 26 de diciembre de 2004, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ayudó a más de 1.700.000 damnificados prestando asistencia inmediatamente después del desastre y apoyo a más largo plazo, camino a la recuperación. Más de 30.000 voluntarios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, núcleo de este esfuerzo, aportaron su tiempo, muchos sobreponiéndose a su propio dolor para ayudar a quienes habían perdido familiares, vivienda y medios de subsistencia a causa de las terribles olas.
En África meridional, miles de voluntarios cumplen una función clave en el enfoque adoptado por la Cruz Roja para prestar ayuda domiciliaria a quienes viven con el sida y sus familias, asegurándose de que sigan el tratamiento, proporcionándoles suministros médicos y alimentos básicos, y aconsejándoles respecto a la salud y la higiene. Además, estos voluntarios, muchos de los cuales también viven con el VIH, organizan campañas de prevención y están a la vanguardia de la lucha contra el estigma y la discriminación de quienes viven con el VIH.
“Nuestros voluntarios son indispensables para que la Agenda Global de la Federación Internacional cumpla con el cometido de contribuir a los Objetivos de desarrollo de las Naciones Unidas para el milenio. Cada día, mediante su solidaridad, su compromiso y su motivación, ponen el voluntariado, uno de nuestros principios fundamentales, al servicio de reducir el número de muertos, heridos y enfermos, limitar el impacto de los desastres, luchar contra la discriminación y promover la tolerancia”, añade el Presidente Suárez del Toro.
Dado que más de la mitad de los voluntarios activos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja del mundo entero tiene menos de 30 años, recientemente, las 185 Sociedades Nacionales que integran la Federación Internacional reafirmaron su compromiso de promover la juventud y el voluntariado, mejorar la captación, la capacitación y la gestión de sus voluntarios y darles más voz en las decisiones relativas a la elaboración de programas. |