17 de agosto de 2006
Tras dos semanas de relativa calma, el Volcán Tungurahua registró un incremento en su actividad el jueves 17 de agosto de 2006. Columnas de ceniza, cascajo y la expulsión de material incandescente afectaron nuevamente las comunidades vecinas, donde las autoridades reportan 1 persona fallecida y otras sesenta desaparecidas.
La Cruz Roja Ecuatoriana movilizó doscientos voluntarios especializados en telecomunicaciones, rescate y cuidados médicos de emergencia para ofrecer atención prehospitalaria y colaborar con los esfuerzos de búsqueda y rescate, principalmente en las provincias de Tungurahua, Chimborazo, Pastaza y Bolívar. Los Equipos Nacionales de Intervención (ENI) de la zona también apoyan estas acciones de respuesta.
La abundante presencia de ceniza empieza a causar problemas en las vías respiratorias y en los ojos; se han atendido 50 personas, principalmente con casos de quemaduras a causa de los flujos de gases ardientes y politraumatizados a causa de la caída de material pétreo de pequeño tamaño.
En los albergues instalados desde julio pasado, continúa el apoyo psicosocial para las familias evacuadas a causa de esta segunda explosión. Según datos oficiales, cerca de 8000 personas evacuaron temporalmente la ciudad de Baños durante las últimas cuatro semanas. Sin embargo, el 80% de ellas han regresado a sus hogares.
Pero las viviendas no son lugares seguros. Luego de la última explosión, se han registrado caídas de techos en la población de Huambaló y en Penipe, donde también se reportaron incendios y daños severos en paredes.
En las ciudades de Baños y El Puyo se encuentra afectado el sistema eléctrico, mientras que en la vía Ambato–Baños el material volcánico ha interrumpido la circulación cerca de la zona de los Pájaros. La ruta Baños–Penipe también está colapsada por la caída de rocas y material volcánico. |