Comunicado de Prensa

Chernóbil: El programa de detección del cáncer de tiroides que llevan a cabo la Cruz Roja y la Media Luna Roja permite evitar centenares de muertes prematuras

 

Ginebra, 26 de abril de 2006

Veinte años después que el peor accidente nuclear que ha habido en el mundo – la explosión de la central de Chernóbil, el 26 de abril de 1986 – irradiara vastas zonas de Belarús, la Federación de Rusia y Ucrania, la incidencia del cáncer de tiroides entre quienes eran niños cuando sobrevino el desastre sigue aumentando considerablemente. Los científicos prevén que esa tendencia registrará un pico en los próximos cinco años y seguirá siendo un grave problema de salud mucho más allá.

En zonas rurales y apartadas de las regiones irradiadas, a través del Programa de Asistencia Humanitaria y Recuperación de Chernóbil (conocido por la sigla en inglés CHARP) de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se hacen exámenes de detección del cáncer de tiroides mediante palpación, ultrasonido y biopsias

“Desde 1997, a través del CHARP se han detectado 1.120 casos de cáncer de tiroides. Sólo dos de los enfermos fallecieron. El diagnóstico precoz de la enfermedad garantiza excelentes índices de cura. La ventaja que ofrecemos radica en que la Cruz Roja trabaja en pueblos apartados donde la población afectada no dispone de estos servicios vitales. Una vez confirmados por el laboratorio, los pacientes con cáncer de tiroides son derivados a las instalaciones de salud de ciudades vecinas para que reciban tratamiento. De ahí que, cada año, esos exámenes salven centenares de vidas”, explica Markku Niskala, Secretario General de la Federación Internacional.

En seis laboratorios móviles de diagnóstico (LMD), a cargo de personal médico de la respectiva Sociedad Nacional de la Cruz Roja, en el marco del CHARP se examina a 90.000 personas por año. Tres de estos LMD trabajan en las regiones de Brest, Gomel y Mogilev, Belarús; dos en las regiones de Rovno y Zhitomir, Ucrania, y uno en la región de Bryansk, Federación de Rusia. En los seis LMD se practica una biopsia cuando se entiende que el paciente puede sufrir de cáncer de tiroides, lo que permite hacer un diagnóstico fiable y rápido que salva vidas.

Desde el inicio del CHARP en 1990, se ha asistido a más de 3.000.000 de personas, se han hecho casi 700.000 exámenes de detección y se han ofrecido medicamentos, multivitaminas, información sobre la salud y apoyo psicológico a millones más.

Cada año, el CHARP asegura que unos 50.000 niños reciban multivitaminas por conducto de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Belarús, la Federación de Rusia y Ucrania. Asimismo, presta apoyo psicológico vital a unas 15.000 personas que sufren de ansiedad y depresión. La Organización Mundial de la Salud señala que, hasta la fecha, el impacto de Chernóbil en la salud mental es el mayor problema de salud pública causado por un accidente.

Según las Naciones Unidas, en Belarús, la Federación de Rusia y Ucrania casi 7.000.000 de personas siguen viviendo en zonas sumamente contaminadas. “No debemos olvidarles”, subraya Juan Manuel Suárez del Toro, Presidente de la Federación y añade: “Aun cuando las actuales crisis y catástrofes de grandes proporciones acaparan la atención de los medios comunicación, no hay que dejar de lado las necesidades de las víctimas de desastres anteriores, como el de la explosión de Chernóbil cuya sombra se cierne sobre las futuras generaciones. Los efectos de la irradiación perdurarán por muchos años y es imperativo seguir adelante con el programa sostenible de detección para reducir el número de muertes mediante diagnóstico precoz.”

“Tal como sucede con todos los desastres de grandes proporciones, ningún órgano u organismo puede trabajar solo. Tenemos que aunar nuestros esfuerzos internacionales”, comenta Miro Modrusan, encargado del CHARP, y añade: “La Federación Internacional y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Belarús, la Federación de Rusia y Ucrania mantienen su firme compromiso de contribuir a los esfuerzos humanitarios de los gobiernos de la región en favor de la población afectada. La Federación también se propone proseguir la excelente coordinación con el PNUD mediante iniciativas tales como la Red Internacional de Investigación e Información sobre Chernóbil, así como en calidad de observadores del Comité Cuatripartito de Coordinación.”

Hondamente preocupada por la tendencia a la baja de las aportaciones de fondos para este programa humanitario, la Federación busca financiación de urgencia y a largo plazo para apoyarlo hasta que las funciones de detección que cumplen los laboratorios móviles se vayan integrando paulatinamente a los sistemas nacionales de salud en los próximos años. Por el momento, se ha cubierto el 50 por ciento del llamamiento, gracias a la donación del gobierno irlandés por un monto de 500.000 euros en tres años.

Para más información (en inglés) véase http://www.ifrc.org/cgi/pdf_appeals.pl?annual06/MAA67002.pdf

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