Por Marlene De Viche
Cruz Roja Salvadoreña
“El dolor que la niña tenía por la fractura era intenso, entonces tratábamos de distraerla, le narrábamos el cuento de La Caperucita Roja el cual no conocía, estuvimos platicando de lo que hacía en la casa, el kinder, de sus hermanitos, de sus programas favoritos de televisión; la idea era mantenerla despierta porque generalmente las victimas de accidentes sumamente graves tienden a dormirse o les da sueño y en esos casos es demasiado peligroso”, relata Ulises Contreras, miembro de la Unidad de Rescate de la Cruz Roja Salvadoreña, al referirse al rescate de entre los escombros de Jennifer Vanesa Cerna.
Fueron cuatro horas, en las cuales los miembros de Cruz Roja Salvadoreña trabajaron para rescatar con vida a la niña de cinco años, que como producto de las constantes lluvias quedó atrapada después que un muro cayera sobre su vivienda.
“Al parecer la niña iba a salir de casa, cuando la estructura de muro al lado de su hogar le cayo encima y la mantenía atrapada desde la cadera hasta la punta de los pies, entre escombros, tablas y una máquina de coser que era la que le aprisionaba los pies que fue lo que nos dio más trabajo”, manifestó Ulises.
Afortunadamente, todo salio bien y los rescatistas finalmente pudieron sacar con vida a Jennifer. Todo el trabajo se dio bajo condiciones bastante dificultosas, pues tuvieron que cavar. La simple idea de utilizar maquinaria pesada en un terreno tan inestable podría incluso haber implicado mayor riesgo.
Para muchos salvadoreños, Jennifer se ha convertido en un símbolo de vida, ante los graves estragos dejados por las lluvias y la erupción del volcán, asimismo, Ulises Contreras y los miembros Voluntarios que participaron de ese rescate y de toda la operación de emergencia se han convertido en héroes anónimos que con su entrega, espíritu de servicio y compromiso humanitario han llevado esperanza a miles de personas que han necesitado consuelo.
Actualmente, Jennifer se esta recuperando en el hospital de niños Benjamín Bloom, sin embargo, su dolor no ha terminado pues con el derrumbe fallecieron sus dos hermanos de 3 y 5 años, y su vivienda fue destruida por completo.
Contreras, como la mayoría de Voluntarios de Cruz Roja Salvadoreña participantes en la emergencia “STAN-Ilamatepec” permanece en la institución desde el viernes 30 de septiembre, y también tiene la dicha de haber participado en el rescate de la vida, de un niño de aproximadamente 3 años de edad, “la satisfacción es la de haber cumplido el objetivo por el cual nos hemos preparado, que es el de salvar vidas, creo que no hay satisfacción más grande que saber que uno ayuda a alguien para que pueda llevar una nueva vida, o proporcionarle una segunda oportunidad de vivir”, finalizó. |