Cruz Roja Salvadoreña

Ante la angustia, la esperanza de un nuevo techo

 

17 de octubre de 2005
Departamento de Relaciones Públicas y Comunicaciones

Actualmente, las condiciones de lluvia en el territorio nacional han disminuido considerablemente, siendo el único fenómeno natural que afecta al occidente del país principalmente a la población de Santa Ana y Sonsonate la erupción moderada del volcán Ilamatepec, que según información proporcionada por observadores de la localidad no ha dejado de dar muestra de actividad, observándose una columna de gas de unos 200 metros y algunos derrumbes de mediana dimensión.

A pesar de la aparente calma del coloso de Santa Ana, persiste el temor en muchas personas que habitan en los albergues de la localidad, pues las autoridades mantienen la alerta roja en los alrededores de la zona, al no descartar la posibilidad de una erupción de mayor magnitud.

Muchos infantes todavía permanecen con sus familiares en los albergues y es común observar en sus pequeños rostros lágrimas, miedo y desconsuelo, ya que dentro de su mundo de inocencia no alcanzan a comprender la razón del porque deben continuar aislados de su vida normal, sin embargo el temor es más grande que su deseo de retornar a casa y al preguntarles sobre su regreso existe un rechazo y un evidente sentimiento de angustia. “No quiero regresar a mi casa, el volcán nos puede matar”, dice acongojado un pequeño de unos cinco años quien esta en el albergue del Congo desde el primero de octubre, día en el cual mostró mayor actividad el volcán Ilamatepec.

La Madres de los menores han tenido que soportar no solamente el pesar de haber dejado sus viviendas sino el futuro incierto que les espera al no tener definido hasta cuando contarán con ayuda en los albergues o si las autoridades han considerado su reubicación, adicional a esto han tenido que reponerse y servir de consuelo a sus pequeños hijos quienes desconsoladamente rompen en llanto sin sentido, tal y como lo manifiesta la Sra. María Magdalena Cabrera “es doloroso ver a mis hijos llorando, sobretodo la niña de cuatro años quien me pregunta por la noche si el volcán va a quemar sus juguetes, ya no se que decirle pues todos los días me insiste que cuando nos iremos a la casa, hay ocasiones que me desespero y tengo ganas de regresar, pero cuando oigo los retumbos me da mucho miedo, al menos aquí sabemos que estamos lejos y a salvo. Pero estoy angustiada, lo perdí todo y mi marido se quedó sin trabajo ya que era jornalero de una finca donde sembraban café, ahora solo hay cenizas” enfatiza Magdalena.

Cruz Roja Salvadoreña ha asistido con Brigadas Psicológicas a muchas personas de los diferentes albergues impartiéndoles charlas y realizando actividades que les ayuden a superar el trauma, especialmente con niños quienes son las principales víctimas del miedo y la desolación, a pesar que la ayuda a iniciado a dar muestras positivas en el cambio de actitud de la población, todavía queda mucho que hacer para el manejo de las emociones de las personas afectadas.

Asimismo se requiere de mucha más asistencia que atienda las necesidades básicas de los damnificados, en atención a ellas la institución humanitaria a través de la Dirección Nacional de Socorro ha distribuido alimentos, kit de higiene y frazadas a un promedio de 7,000 familias en albergues y comunidades, gracias a las aportaciones del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja, Cooperación Española, ECHO, empresa privada y a la población salvadoreña, entre otros.

Magdalena Cabrera es una de las beneficiarias de la Ayuda Humanitaria y agradece la colaboración “agradezco a Cruz Roja por la ayuda, también a todas las instituciones y personas que se han unido a nuestro dolor y nos han dado ropa y alimentos, pero quiero pedirles que sigan y nos ayuden con un techo en otro lugar donde no haya peligro, sabemos que las cosas poco a poco podemos hacerlas, pero el ranchito para nuestros hijos es más difícil, solamente pedimos un lugar y unas cuantas laminas para irla pasando con la familia, ya que ahora no tenemos nada, sin embargo no perdemos la esperanza” manifiesta con lagrimas en su rostro.

Este es solamente uno de los casos de las familias damnificadas por el volcán Ilamatepec, quienes en su mayoría se encuentran en iguales condiciones en los albergues de Santa Ana, El Congo y Sonsonate. Nuestra institución con la finalidad de dar cumplimiento a su misión y solidarizarse con el sufrimiento humano tiene como meta llevar “Ayuda Humanitaria” a 10,000 familias en 30 días de operación, actualmente se ha cumplido el 70% de lo planificado, esperando dar cobertura total a lo proyectado en los próximos días.