El primer día del futuro para desplazados en Colombia

 

3 de marzo de 2005
por Virginia Laino en Bucaramanga, Colombia; fotos de Silvia Ballén, Cruz Roja Colombiana


Marianita baja la cuesta como si fuera un saltamontes. "Hola, Doctor Marthica, dejo las compras y me voy pal comedor”. Apenas dice eso, desaparece por la ladera, que se ha transformado en terreno resbaladizo a causa de la lluvia.

La Dra. Marthica es uno de los tres miembros del equipo que ha estado trabajando durante nueve meses en un proyecto de desarrollo comunitario participativo con las comunidades desplazadas en Bucaramanga, Colombia.

Son las 11 de la mañana del lunes y la cocina comunitaria, construida a partir de tres láminas de madera terciada, con una cocina a leña y algunas mesas armadas con cajones de cerveza, se mueve al ritmo de Marianita, Yolanda y las otras damas de la comisión de alimentos; las mismas que todos los lunes preparan el menú semanal para los 100 niños que provienen de las comunidades de Transuratoque, Villa Nazareth y La Semilla.

De las 464 familias que componen estas tres comunidades y que se vieron desplazadas como resultado del conflicto armado en Colombia, alrededor de 304 serán reubicadas en un nuevo establecimiento, el Gonzáles Chaparro, durante los próximos meses. La reubicación genera esperanza y despierta el deseo de un futuro mejor.

La filial de Santander de la Cruz Roja Colombiana, con el apoyo de la Cruz Roja Neerlandensa, ha liderado el proceso de planificación de esta nueva comunidad, proceso que ha contado con la activa participación de sus futuros habitantes y ha puesto especial atención en la coordinación interinstitucional que necesitan como aval.

Un comité de supervisión, que incluye seis de las organizaciones locales más importantes, es responsable de intercambiar información sobre las actividades de capacitación y de los programas que se llevan a cabo en la comunidad, y de contribuir a que el Programa de Desarrollo Local funcione sin problemas.

Este plan, que se supone tendrá una duración de tres años como máximo, abarca proyectos de salud, educación e infraestructura, e incluye micro proyectos de generación de ingresos. La clave para el éxito del plan radica en el enfoque integrado de trabajo entre organizaciones de base, en el que la comunidad se hace responsable de su propio desarrollo y se hace cargo de su supervisión.

De acuerdo con la Red de Solidaridad Social, una organización gubernamental que está a cargo de reubicar a las personas desplazadas y brindarles apoyo, aproximadamente 2 millones de personas se han visto desplazadas debido al encarnizado conflicto que ha asolado a Colombia durante las últimas dos décadas.

El desplazamiento y el desarraigo son palabras comunes en el idioma de todos los días, un idioma que también incluye la violencia.

“ Antes, yo le pegaba a mi hijo. Ahora sé que puedo hablarle cuando se porta mal,” explica Yolanda, cuando se refiere a los cambios más notables que han ocurrido en su vida desde que participa las reuniones organizadas por la Cruz Roja para decidir sobre el futuro de la comunidad.

“Pensar acerca del futuro es una tarea titánica en este contexto,” explica Marthica Rojas Llanes, la representante local de la Cruz Roja. “En un entorno de violencia y permanente desplazamiento, la formulación de planes para el futuro constituye todo un desafío, en especial teniendo en cuenta una situación que no es del todo real y que podría cambiar en cualquier momento.”

Al ejecutar el programa, la Cruz Roja Neerlandensa y la Cruz Roja Colombiana han extraído lecciones de sus experiencias anteriores, tales como la realizada entre los años 1998 hasta 2003 en el marco del Programa Amazónico. Dicho programa, puesto en práctica con el apoyo de la Federación Internacional y la Cruz Roja Finlandesa en 34 comunidades en seis países de la Cuenca Amazónica, promovió el desarrollo de la comunidad a través de la planificación participativa y de la movilización social.

Los niños, niñas y jóvenes siguen conversando en la cocina comunitaria; algunos regresan a sus tareas, los platos ya se han juntado y todas nuestras amigas sonríen felices.
Ha sido un día más de trabajo en la comunidad, el primer día del resto de sus vidas futuras.

Un voluntario de la Cruz Roja Colombiana observa el progreso del trabajo en la nueva comunidad de Chaparro González
 
  Más información:
- Sitio web de Cruz Roja Colombiana
- Actividades en Colombia (en inglés)
 
Las familias se encuentran con cierta frecuencia para discutir el futuro de su comunidad. El programa de la Cruz Roja los coloca en el centro del proceso de toma de decisiones