30 de marzo de 2005
Por Jorge Jordán
en Santa Cruz de la Sierra
Bertha trabaja como voluntaria en la
Cruz Roja Boliviana y se desempeña como facilitadora en el barrio “Andrés
Ibáñez” ubicado en el departamento de Santa
Cruz de la Sierra, en Bolivia.
Por medio de cartillas enseña a sus alumnos la forma correcta
de cómo lavarse las manos y los dientes. Ahora les pregunta
quién quiere pasar al frente de la clase para explicar lo
aprendido; 30 niños entre los seis y diez años compiten
por llamar su atención.
Carmen se adelanta a sus compañeros y pasa frente a la
clase. Cada uno de sus movimientos son seguidos con atención
por sus compañeros. Moja sus manos en un lavatorio, toma
el jabón y lava sus manos con mucho cuidado.
Luego pone pasta de dientes en el cepillo
y limpia sus brillantes dientes. La clase aplaude su excelente
presentación.
Al igual que Carmen, los 70,000 habitantes
del barrio ‘Andrés
Ibáñez’ muy pronto mejorarán su calidad
de vida y salud gracias a un pozo de agua y un sistema de distribución
que se están construyendo para mejorar el acceso del líquido
elemento a la población.
Hasta ahora la falta de agua segura constituye uno de los mayores
problemas de salubridad en esta zona del departamento de Santa
Cruz de la Sierra.
El proyecto ha sido posible gracias
al proyecto de desarrollo comunitario implementado por la Cruz
Roja Boliviana y que cuenta
con el apoyo de la Cruz Roja Española, de la Agencia Española
de Cooperación Internacional (AECI) y el Gobierno de la
región española de Navarra.
“El proyecto permitirá superar la escasez de agua
en la zona. Hay dos pozos que no bombean la cantidad necesaria
por los altos costos de operación, por lo que serán
cerrados definitivamente” dice Roxana López, voluntaria
de la Cruz Roja Boliviana y encargada del proyecto en Santa Cruz. “También
esperamos que las enfermedades que acarrea la falta de salubridad
en el agua disminuyan”
Los más afectados por la escasez de agua y un inadecuado
sistema de distribución y evacuación de agua en el
barrio son los niños y adultos mayores, quienes padecen
enfermedades dermatológicas, respiratorias agudas y diarreas.
“Al finalizar el proyecto, se construirá un laboratorio
para asegurar la calidad del agua”, comenta el ingeniero
Roger Ramírez, responsable técnico del plan.
Este proyecto incluye la capacitación de los habitantes
de la zona en temas como: uso racional del agua, prevención
de enfermedades y protección del medio ambiente. Los voluntarios
y voluntarias del Programa de Juventud de la Cruz Roja Boliviana
los dictan en diferentes escuelas a cientos de niños y adultos.
“Pronto estos talleres tendrán lugar en un centro
de capacitación que se construye sobre un área de
600 metros cuadrados donado por la municipalidad. El auditorio
tendrá capacidad para 200 asientos y 100 personas de pie.
Así mismo contará con salas de lectura, cocina, área
administrativa y baños”, comenta Cecilia Mercado,
Presidenta de la Filial de Santa Cruz de la Cruz Roja Boliviana.
No es la primera vez que la población del barrio “Andrés
Ibáñez”, conocido como Plan 3,000, que en su
mayoría se dedica al comercio ambulatorio, se beneficiará del
apoyo brindado por la Cruz Roja Boliviana.
El barrio recibe el nombre porque 3,000
personas fueron trasladadas después de ser afectadas por las inundaciones del río
Pirai en 1983. La Cruz Roja Boliviana fue la responsable de ayudar
en el traslado de los afectados y brindar los primeros auxilios.
Posteriormente voluntarios y voluntarias
de la Cruz Roja apoyaron en la organización de los clubes de madres para la atención
en salud, peluquería y repostería con el objetivo
de generar recursos económicos. |