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20 de junio de 2005
Por Jorge Jordán, en Lima, Perú
Los equipos de la Cruz Roja Chilena comenzaron las actividades de búsqueda y rescate, evacuaron a las víctimas y realizaron una evaluación inmediata de la situación luego de que un violento terremoto de magnitud 7.9 sacudiera Tarapacá, la región norte de Chile, el pasado 13 de junio. El terremoto duró casi un minuto y dejó un saldo de 12 muertos y 100 heridos.
Afectó las ciudades de Iquique, Arica, Pozo Almonte, Huara, Pica, Matilla, Tarapaca y Alto Hospicio, al norte de Chile, provocó cortes en el suministro de electricidad y agua y la interrupción de las comunicaciones por vía telefónica. El temblor también se sintió en las ciudades costeras de Arica y Antofagasta, en Chile, en La Paz, la capital de Bolivia, y en el sur de Perú, donde no se informaron graves incidentes.
“Resultaba imposible permanecer de pie cuando comenzó el terremoto. Lo primero que hice fue salir a la calle, porque tenía miedo de que se cayera el techo, que fue lo que sucedió después,” dijo Maria Gutiérrez, que vive en uno de los barrios de la ciudad de Iquique.
Debido al temor generalizado entre la población luego de que uno de los temblores más fuertes de este siglo en la región derribara muchas paredes y casas, cientos de familias duermen en las calles o en espacios abiertos porque temen que el episodio se repita.
Más de 30 voluntarios de los Servicios de Socorro y Salud de la Cruz Roja Chilena, pertenecientes al comité regional de Tarapacá, han estado evaluando la zona afectada, socorrido a los heridos y brindado servicios de primeros auxilios junto con el Centro de Emergencia Nacional de Chile (ONEMI).
El equipo de evaluación conjunta de la Cruz Roja Chilena y ONEMI está trabajando en las áreas rurales de Pozo Almonte, el lugar más afectado. Al haberse dañado los servicios de electricidad y las líneas telefónicas, la comunicación se ha vuelto muy difícil y lenta entre la sede central y las filiales.
“Me encontraba en la universidad cuando comenzó el terremoto. Enseguida traté de ayudar a todos los que podía a evacuar el edificio y luego realicé tareas de primeros auxilios. Después fui a la oficina de Socorro Regional para coordinar mi tarea con los voluntarios y ver qué se podía hacer. En la ciudad de Iquique, trabajamos junto con los bomberos y la policía para evaluar los daños. También fuimos a Pozo Almonte, donde, al igual que mis colegas, brindé primeros auxilios y apoyo psicológico a los heridos,” explicó Raúl Castro, Director de la Unidad Regional de Socorro de la Cruz Roja Chilena, en la filial de Tarapacá.
“Muchas personas todavía están en estado de shock a causa del terremoto, así que lo primero que hice fue brindar apoyo psicológico a los niños y adultos. Este tipo de desastre natural es muy especial; viene y se va de forma tan inesperada como una lluvia de verano pero sacude las emociones a largo plazo,” dice Silvia Peredo, Presidente de la filial de Pozo Almonte de la Cruz Roja.
La oficina central de la Cruz Roja Chilena ha abierto una cuenta bancaria especial y ha habilitado dos líneas telefónicas a fin de recaudar fondos para las víctimas del terremoto. También se han transmitido mensajes por las estaciones de radio y televisión. |
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| Los equipos de la Cruz Roja Chilena comenzaron las actividades de búsqueda y rescate y evacuaron a las víctimas luego de que un muy violento terremoto sacudiera a Chile el pasado 13 de junio y dejara un saldo de 12 muertos y 100 heridos. (Foto cortesía de Corporación Periodística Sociedad Anónima – COPESA) |
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| Casi todas las casas de la ciudad de Iquique sufrieron daños como consecuencia del violento terremoto. (Foto cortesía de Corporación Periodística Sociedad Anónima – COPESA) |
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