Iniciativa mundial de la Cruz Roja y la Media Luna Roja para satisfacer la necesidad crónica de agua en 10 años
 

24 de febrero de 2005

La falta crónica de agua e instalaciones sanitarias en los países en desarrollo supone un impedimento de talla para el desarrollo. Las pérdidas de vidas humanas por esta razón equivalen a las que acarrearía un maremoto como el de Asia cada mes, advirtió hoy la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja al presentar su Iniciativa Mundial de Agua y Saneamiento (IMAS).

La operación del tsunami puso de relieve una vez más la importancia del agua potable en situaciones de emergencia, y la Federación Internacional fue un actor clave de la intervención internacional coordinada. Sin embargo, no pierde de vista la necesidad crónica que padecen los pobres del mundo. A escala mundial, más de 1.100 millones de seres humanos carecen de agua potable y 2.400 millones no tienen acceso al saneamiento, y esta situación deja cada año un saldo de 3 millones de muertos.

“En muchos países en desarrollo, la carga de enfermedades provocadas por el agua contaminada o la inadecuada eliminación de desechos es enorme e inaceptable. En el mundo entero, las enfermedades relacionadas con el agua representan un 35 por ciento de las enfermedades comunes y recurrentes. Si a esto le sumamos las pérdidas de tiempo productivo cuando la gente está enferma y el tiempo que insume recorrer largas distancias para procurarse el agua, tendremos una idea precisa de impacto destructivo que puede llegar a tener la falta de agua y de saneamiento en las economías y los medios de subsistencia”, explica Uli Jaspers, Jefe de Agua y Saneamiento de la Federación Internacional.

La IMAS se basa en la amplia experiencia de la Federación en este campo, ya que cada año satisface las necesidades de más de 2 millones de personas, tanto en situaciones de desastre como en un número cada vez mayor de proyectos de desarrollo a largo plazo. A través de esta iniciativa, en los 10 próximos años aumentará considerablemente el número de personas a quienes la Federación presta servicios.

“Seguiremos desarrollando nuestra pericia y nuestra capacidad de suministrar agua potable y saneamiento en situaciones de desastre. Ahora bien, la IMAS dedicará más esfuerzos a encontrar soluciones a largo plazo para satisfacer las necesidades crónicas de los grupos paupérrimos que son los más vulnerables frente a los desastres. Nos proponemos contribuir a los objetivos de desarrollo para el milenio mediante la ampliación de nuestras capacidades actuales. Ello no sólo implica acrecentar el alcance de los proyectos o el número de beneficiarios, sino también mejorar la calidad de los proyectos y la capacidad de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para llevarlos a cabo. También es esencial garantizar que sean apoyados por las propias comunidades para que tengan un verdadero impacto a largo plazo”, puntualiza Jaspers.

La IMAS, al igual que la misión general de la Federación Internacional de “mejorar la vida de las personas vulnerables movilizando el poder de humanidad”, concuerda con el creciente impulso mundial para reducir la pobreza y el sufrimiento, expresado en los Objetivos de desarrollo de la ONU para el milenio.

Cuatro de esos ocho objetivos guardan estrecha relación con el agua y el saneamiento, siendo el más ambicioso el de reducir a la mitad, de aquí a 2015, el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable y al saneamiento.

“Nos proponemos que la IMAS sea un vehículo importante para alcanzar dicho objetivo”, concluye Jaspers.


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