22 de diciembre de
2004
por Cristina Estrada, en Iquitos
Nelly tiene 36 años. No
sabe leer ni escribir pero espera poder hacer ambas cosas en dos
años.
A Melisa le gustaría cumplir su sueño
de aprender a coser y poder trabajar para criar a sus hijos.
Miriam tiene 37 años, dos hijos y su
sueño es estudiar para ejercer como maestra en uno de los
pueblos de la ribera. No quiere tener más hijos.
Herodita, 32, tampoco quería tener
más bebes, pero está embarazada de su sexto hijo.
No tiene ningún sueño en particular sobre que quiere
hacer con su futuro.
Nelly, Melisa, Miriam y Herodita son cuatro
de las 70 mujeres que participan en un proyecto que lleva a cabo
la filial de Maynas de la Cruz Roja Peruana en San Juan y Belén,
dos distritos de la turística Iquitos en la Amazonía
Peruana. Las cuatro viven en Pueblo Libre, un barrio marginal en
el barrio de Belén.
El propósito principal del proyecto
es capacitar a las mujeres en salud sexual y reproductiva y en
los derechos de la mujer y, al mismo tiempo, proveerlas de herramientas
para mejorar su autoestima y ayudarlas a desarrollar habilidades
sociales. El proyecto recibe apoyo de la Cruz Roja Española
con fondos de la Agencia Española de Cooperación
Internacional (AECI).
“Podemos ser aquello que queramos ser”,
alienta Hember a las mujeres que asisten al taller. Hember es el único
facilitador masculino del proyecto.
“Al principio fue duro. Tuve que pedir
ayuda a mis colegas mujeres. Ahora, las mujeres confían
en mi y, cuando hicimos un grupo focal especial con algunas de
ellas, solicitaron que yo participase también”, nos
cuenta Hember, orgulloso.
Entre otros, alguno de los temas que se enseñan
y discuten en los talleres, son anatomía, higiene personal,
autoestima, VIH/SIDA, planificación familiar, violencia
de género y participación comunitaria.
“Las mujeres no están del todo
familiarizadas con estos temas, o sienten mucha vergüenza
de hablar de ellos con extraños, sobre todo con hombres”,
agrega Hember.
Hay un grupo formado por psicólogos,
doctores y educadores que trabaja en el proyecto. En total hay
cuatro facilitadotes y diez voluntarios.
“La mayoría de las mujeres no
tienen una relación equitativa con sus compañeros”,
enfatiza Victoria, una de las psicólogas del grupo. Después
de haber realizado una encuesta en la zona, se estima que el 34%
de las mujeres sufren algún tipo de violencia domestica.
“Estas mujeres han descubierto que no
están obligadas a mantener relaciones sexuales si no quieren
hacerlo, que pueden decir que no” agrega la sicóloga.
En esta zona la prostitución, la droga,
la violencia, el desempleo y los altos índices de embarazos
juveniles están a la orden del día. A esto se le
puede agregar una gran gama de problemas de salud, en su mayoría
relacionados con el agua contaminada: malaria, dengue, enfermedades
respiratorias agudas, infecciones dermatológicas y altos índices
de diarreas. Esta ultima, sobre todo en los niños.
“Es muy común ver a las mujeres
lavando ropa o a los niños jugando en el río al lado
de una letrina, en una parte del río donde la pesca está prohibida
debido al alto nivel de contaminación de las aguas”,
explica Hember.
Cuando el río está bajo, se
puede caminar entre los pilares de tres metros de altura que sirven
de sostén de las precarias estructuras de madera en las
cuales vive la gente. Hay que estar atentos para esquivar los deshechos
que caen de las letrinas. No hay sistemas de depuración
de aguas residuales, como tampoco hay agua potable o un sistema
de recolección de residuos en el lugar.
Durante la época de lluvias, el rió sube
hasta tres metros y sólo se pueden trasladar en botes.
“Cuando hablamos con estas mujeres sobre
cómo veían su comunidad en un futuro, todas quisieron
un lugar donde sus niños puedan jugar, pero no vieron el
tema de agua y saneamiento como una prioridad”, nos cuenta
Janet, voluntaria de Cruz Roja y facilitadora del proyecto. “Aun
hay mucho trabajo por hacer”.
La Cruz Roja Peruana está trabajando
con el ministerio de salud y está buscando otras organizaciones
a fin de coordinar los esfuerzos necesarios para trabajar en la
zona.
El mercado de Belén se señala
como atracción en todas las guías turísticas
de Iquitos. Pero, si se hurgue debajo de la superficie y se mira
mas allá de las coloridas frutas y vegetales y de la variedad
increíble de pescados de la Amazonia en venta en el lugar,
se puede ver que ésta es una de las zonas mas precarias
de la cuenca del río Amazonas.
Adquiriendo autoestima, con la ayuda de Cruz
Roja, las mujeres de Belén podrían mejorar sus vidas.
“Tienen que escribir su plan de vida.
Las palabras se las lleva el viento pero lo escrito permanece”,
dice Hember al finalizar el curso de hoy.
En esta ocasión, Nelly recibe ayuda
de una voluntaria de Cruz Roja para escribirlo, pero espera poder
hacerlo sola pronto. |