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Ginebra, 28 de enero
de 2005
Cuatro
años sucesivos
de sequía han dejado a la población de Eritrea
en extrema necesidad de ayuda internacional, se calcula que 2,3
millones de personas, o dos tercios de toda la población,
necesitan ayuda alimentaría este año; advirtió hoy
la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja
y la Media Luna Roja, al lanzar un llamamiento con miras a proveer
de ayuda alimentaría de emergencia y agua limpia a quienes
más lo necesitan.
Este llamamiento por valor de 5,2
millones de francos suizos (4,38 millones de dólares o 3,36 millones de euros) aspira
proporcionar ayuda alimentaría a 55.000 personas en 17
aldeas del subdistrito de Hagaz, durante ocho meses; además
de abastecer de agua mediante camiones cisterna a 10.000 personas,
construir o rehabilitar puntos de abastecimiento de agua, perforaciones
y pozos, distribuir semillas y herramientas de labranza a 10.000
hogares y alentar métodos agrícolas más
racionales en relación con el agua. La operación
se ejecuta en coordinación con la Comisión para
el Socorro y en favor de los Refugiados del Gobierno de Eritrea.
"Nuestras evaluaciones han permitido constatar que tras
cuatro años consecutivos de sequía, todas las reservas
alimentarías están agotadas. No cabe duda de que
las intervenciones anteriores de la Cruz Roja han impedido la
hambruna, pero otra estación de lluvias fallida indica
que la situación sigue deteriorándose y que se
están perdiendo los mecanismos tradicionales de reacción.
Se necesitan con urgencia más ayuda alimentaría",
dijo Alganesh Kidane, Secretaria General de la Cruz Roja de Eritrea.
Cifras publicadas por el Ministerio
de Salud revelan que el 50 por ciento de todos los niños están subalimentados
y que las tasas de malnutrición crónica en algunas
regiones son de no menos del 20 por ciento. El índice
de malnutrición materna, que es del 53 por ciento, es
una de los más altos del mundo. Más del 80 por
ciento de la población de Eritrea depende de la agricultura
y la situación crónica con respecto al agua. Esta
situación exige un enfoque más sostenible en el
que se contemple mejorar el suministro de agua y aplicar métodos
nuevos de labranza.
"Es imprescindible conseguir una respuesta integrada en
la que se aborde la falta de agua, que es cada vez mayor. Podemos
atender las necesidades inmediatas con la ayuda de emergencia,
sin embargo, reducir las vulnerabilidades requiere soluciones
a más largo plazo. Tenemos que ayudar a las comunidades
a que gestionen mejor sus escasos recursos de agua y hemos de
enseñarles métodos de cultivo de tierra-seca, a
fin de prepararlos para un futuro, en el que las lluvias seguirán
siendo escasas", dijo Per Gunnar Jenssen, Jefe de la delegación
de la Federación Internacional en Asmara.
"Es natural y comprensible que la aparición repentina
de desastres como el del reciente maremoto provoquen una oleada
de solidaridad y de donaciones del público y los donantes.
Las catástrofes olvidadas, como las de la sequía
y el hambre, no suelen lograr el mismo grado de atención.
Sin embargo, en Eritrea, al igual que en los países azotados
por el maremoto, los medios de subsistencia de la población
están siendo destruidos, sus mecanismos de reacción
están siendo socavados y su salud se ve amenazada. Tenemos
el deber de mejorar la vida de todas las personas vulnerables,
dondequiera que estén", agregó.
Si desean obtener mayor información o concertar entrevistas
(línea ISDN disponible en Ginebra), sírvanse ponerse
en contacto con:
En Ginebra:
Manuel Rodriguez, Responsable para la Información
Tel.
+ 41 22 730 4357
Teléfono de servicio del Servicio de Prensa
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