Ginebra, 18 de enero
de 2005
Miles
de millones de dólares
han sido prometidos para restaurar las regiones asoladas por
el tsunami de Asia, pero las personas continuarán corriendo
graves peligros a menos que se inviertan más fondos en
ayudar a que las propias comunidades reduzcan los riesgos y resistan
a los desastres naturales, dijo hoy la Federación Internacional
de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja al comenzar
la Conferencia Mundial sobre Reducción de Desastres en
Kobe, Japón.
Poco servirán los programas informáticos sobre
alerta temprana o la construcción de protección
física, como diques o refuerzo de las viviendas, si la
población sigue sin tener una preparación para
los peligros que sin lugar a dudas puede plantear el futuro,
indicó la más grande organización humanitaria
a nivel internacional.
Desastre tras desastre se ha logrado
que todo el mundo responda en apoyo de la labor de socorro,
sin embargo, la escasez de inversiones
a largo plazo en materia de preparación para desastres
y reducción de desastres en el ámbito de la comunidad
significa que muchas catástrofes podrían volver
a repetirse y provocar la misma devastación. "No
basta con construir infraestructura para evitar un desastre",
dice Markku Niskala, Secretario General de la Federación
Internacional. "Es preciso que exista una cultura de reducción
de desastres. La gente tiene que entender todos los riesgos a
los que hacen frente y cuáles son las medidas que pueden
adoptar para reducirlos al mínimo.
"No es suficiente con saber que se avecina un tsunami o
alguna otra catástrofe. A menos que la comunidad sepa
qué hacer, se seguirá perdiendo
la vida de gran número de personas vulnerables. Para lograr
la
sensibilización necesaria es preciso un compromiso y financiación
a largo plazo", agrega. Se han de suministrar sistemas de
alerta de alta tecnología para poder enviar información
de forma eficaz incluso a las comunidades más remotas;
cada pescador debe saber cómo reaccionar.
Las repercusiones de los desastres
son cada vez mayores, señala
la Federación. A lo largo de la década pasada los
desastres relacionados con el clima y las catástrofes
geofísicas han causado, el 68 por ciento y el 62 por ciento
más de daños. Desde 1960, estas cifras se han multiplicado
por siete y por cinco respectivamente. No obstante, en comparación,
afirma la Federación, las inversiones en preparación
han sido mínimas. "¿Cuántas personas
deben morir o caer en la más extrema pobreza para que
el mundo en su conjunto asuma la realidad?", se pregunta
Markku Niskala, agregando que la preparación para desastres
y la mitigación constituirán un componente clave
de los programas a largo plazo de la Federación en los
países afectados por el tsunami.
Señaló que éste es uno de los puntos más
fuertes que en materia de preparación para desastres tiene
Japón, donde las comunidades y los voluntarios han demostrado
su capacidad para hacer frente tan correctamente como ha sido
posible a los terremotos más importantes. El momento en
que se realiza esta Conferencia Mundial, diez años después
del gran terremoto que se abatió sobre Kobe en 1995, constituye
un importante recordatorio de la importancia de la preparación
para desastres con base en la comunidad. Niskala señaló que
la delegación de la Federación en la Conferencia
hará hincapié en este mensaje, además de
en la capacidad de los voluntarios para ayudar a lograr que la
alerta temprana también llegue a las comunidades más
aisladas y vulnerables.
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