8 de noviembre del 2004
por Verónica Valcárcel en Montería, Colombia
¿Cómo se inundó el
pueblo?, pregunté.
“¿No leyó las noticias señorita?”,
me contestó uno de los pobladores de la comunidad Níspero, “unas
manos negras gigantescas aparecieron en el cielo y empezaron unas
lluvias fortísimas que no pararon en toda la noche. Dios
nos estaba castigando”.
Todos los demás pobladores a mi alrededor asentían
y trataban de explicarme a la vez, cómo en esa terrible
noche tuvieron que huir de sus casas, con el agua al cuello, salvando
muy pocas o ninguna de sus pertenencias.
La tormenta del 7 de octubre dejó bajo el agua a todo un
pueblo, en donde los afectados sólo se pueden explicar la
pérdida de todas sus posesiones terrenales como un castigo
del cielo.
Níspero es solo una de las tantas comunidades inundadas
del municipio de Montería en el departamento de Córdoba,
el más afectado por las lluvias, que este año empezaron
más temprano que de costumbre tomando desprevenidos a los
colombianos. Normalmente la segunda temporada fuerte de lluvias
va de noviembre a diciembre, sin embargo, este año el agua
comenzó a caer con furia desde inicios de octubre.
Sólo en Córdoba hay casi
10 mil familias afectadas, unas 49 mil personas.
El paisaje en Níspero resulta desolador: cientos de humildes
casitas cubiertas hasta la mitad por el agua. Casas que difícilmente
podrán ser habitables nuevamente.
El agua ya ha descendido bastante, ya
que los pobladores hacen un gran esfuerzo por drenar el agua
con una bomba y también
gracias al calor de esta región tropical, pero aún
pueden verse las marcas de hasta donde llegó el agua la
fatal noche del desastre, casi dos metros.
A pesar de todo, algunas familias como
la de doña María
ha optado por regresar a lo que queda de sus hogares y convivir
con el fango y el agua empozada.
Sin embargo, “optado” no es la palabra correcta. La
verdad es que doña María y sus seis hijos, todos
menores de ocho años no tienen otra opción más
que regresar. No tienen otro lugar en el mundo a donde ir. Y como
esta familia, muchas otras familias colombianas pasan por la misma
situación.
La Cruz Roja Colombiana (CRC) ha puesto
en marcha una operación
para brindar asistencia a los miles de afectados por las inundaciones.
Para dar apoyo a los esfuerzos de CRC,
la Federación Internacional
lanzó el 5 de noviembre un llamamiento internacional para
captar fondos para apoyar la operación. Se espera con ello
que la comunidad internacional se solidarice con el castigado pueblo
colombiano y contribuya a que la CRC pueda continuar su labor,
logrando que familias como la de doña María tenga
la opción de poder vivir dignamente. |