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8
de marzo de 2004
Por Raquel Delgado en Texsistepeque, El Salvador
Poco
a poco, el papel de las mujeres va cambiando en las comunidades
de El Salvador.
En la pequeña comunidad del Tamarindo, en el norte
de El Salvador, las mujeres están rompiendo las fronteras
de la cocina, y del cuidado de su familia.
Todos los días los cerros y montañas que rodean
al Tamarindo son testigos del entusiasmo de Doña Tila.
Así es como, cariñosamente, llaman a Domitila
Gáldamez sus vecinos y vecinas. Con su cabellera cana
y a sus 62 años es una verdadera líder de su
comunidad, que a fuerza de trabajo, entrega y compromiso
ha logrado el respeto de los hombres y mujeres de Tamarindo.
“Yo me siento muy contenta al animar a los vecinos
y vecinas de mi comunidad a que atiendan y sigan las instrucciones
que nos dan la Cruz Roja para tener una salud mejor”,
dice Doña Tilda.
En El Salvador, las mujeres están adquiriendo un
papel fundamental en el desarrollo de sus propias comunidades.
Las mujeres salvadoreñas, como Doña Tila, están
mucho más comprometidas en lograr el bienestar de
sus familias y de sus comunidades. Doña Tila adora
el trabajo que hace y el granito de arena que aporta a su
comunidad.
La Cruz Roja Salvadoreña junto con la Federación
Internacional, a través de sus proyectos, impulsa
la práctica de conductas saludables, donde la participación
comunitaria es el pilar fundamental de su éxito.
La Cruz Roja fomenta siempre la
participación de
los miembros de la comunicad en los proyectos de salud que
implementa, ya que suponen un medio efectivo para concretar
y movilizar a la población rural hacia la solución
de sus problemas de salud. “Sin participación
no hay cambios”, comenta el Dr. Cuba, delegado de Salud
de la Federación Internacional en El Salvador.
“Son personas como Doña Tila quienes nos facilitan
la entrada en las comunidades, son la llave que nos abre
las puertas”, dice Gladys Quintanilla, Coordinadora
del proyecto “Promoviendo la Salud en Mi Comunidad” de
la Cruz Roja Salvadoreña. “Sin su apoyo no lograríamos
la confianza del resto de personas que forman la comunidad”.
No sólo las líderes como Tila están
marcando la diferencia en las comunidades sino, las propias
mujeres, que con la formación y motivación
recibida por la Cruz Roja demuestran su compromiso en participar
en las actividades control de peso de niños, control
pre-natal y eliminación de focos infecciosos de su
comunidad.
Ahora, las mujeres son miembros
activos de los comités
de salud, de agua y saneamiento de sus comunidades, apoyan
en el monitoreo de las letrinas, y las campañas de
limpieza y mejora ambiental y, siempre que es necesario,
están dispuestas a aplicar las técnicas de
primeros auxilios que han aprendido.
Con los nuevos conocimientos y
los compromisos adquiridos, tanto Tila como otras mujeres
de su comunidad, han visto
su autoestima incrementada. Ahora tienen la oportunidad,
a través de su participación en las actividades
impulsadas por la Cruz Roja, de liderar el futuro de su propia
comunidad, colaborando en la construcción de soluciones
que apoyen y fomenten su propio desarrollo. |
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Doña
Tila, líder comunitaria de la comunidad El
Tamarindo nos comenta su satisfacción al trabajar
en servicio de la comunidad, mientras simbólicamente
sostenía entre sus manos el fruto del árbol
de tamarindo
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Doña
Tila junto con la coordinadora del proyecto revisan
el buen uso de las letrinas en la comunidad
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Las
mujeres de la Comunidad del Tamarindo atiende instrucciones
del equipo técnico de la Cruz Roja
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| Doña Tila y el equipo
técnico de la Federación Internacional
y de la Cruz Roja Salvadoreña coordinan la próxima
actividad comunitaria |
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