“A todas nos miran iguales”
 

Por Alejandra Araúz J.

En su mayoría son madres y padres a la vez. A diario, dejan sus humildes hogares para buscar el sustento de sus familias, y en su faena cotidiana se exponen a múltiples peligros, que aunados a su precaria condición socioeconómica y la discriminación social, se convierten entre los grupos vulnerables – el más vulnerable.

Ellas son las trabajadoras comerciales del sexo de Chinandega, Nicaragua, quienes para la Cruz Roja Nicaragüense, a través de su filial en Chinandega, resultaron el grupo meta beneficiario para la implementación de un proyecto de desarrollo organizativo, orientado hacia el aprendizaje a través de la práctica.

El proyecto, enmarcado en el programa Regional de Desarrollo Organizativo que impulsa la Federación Internacional, está dirigido al fortalecimiento de la filial de Chinandega de la Cruz Roja Nicaragüense, con el propósito de que desarrollen las capacidades requeridas, que les permitan identificar a los grupos vulnerables en su entorno inmediato, y así atender mejor sus necesidades.

Con poco más de medio año de implementación, este proyecto ha alcanzado logros específicos, que están beneficiando a unas 1,600 personas, de las cuales, tres cuartas partes son los hijos e hijas de las aproximadamente 400 trabajadoras comerciales sexuales, que participan del mismo.

Adicional a ello, el impacto más relevante de este proceso ha sido la creación de un equipo humano, el cual además de fortalecer su filial dentro de la Cruz Roja Nicaragüense, está en la capacidad de ayudar – como de hecho lo está haciendo – a otras filiales y comunidades con problemas similares, con el único propósito de elevar la calidad de vida.

Aprendizaje y acción participativa

En su primera etapa, este proyecto se orientó en la capacitación del recurso humano, no sólo voluntario de la Cruz Roja local, sino también de otras organizaciones y la propia comunidad, mediante una metodología "aprendiendo-haciendo”, en la cual se llevaron a cabo talleres con el propósito de realizar un diagnóstico de necesidades, para la posterior planificación de un proyecto de desarrollo.

La selección de las trabajadoras comerciales sexuales (TCS), como grupo vulnerable que atender, por parte de la Cruz Roja Nicaragüense en Chinandega, obedeció a distintos factores, entre los que se destaca la alta incidencia de casos de VIH/SIDA, que coloca a Chinandega en el primer lugar de la lista, aunque cabe aclarar, que sólo el 0.01% de las TCS son portadoras del virus.

Tras la conformación de un equipo de trabajo, integrado por personal de la Cruz Roja, el Ministerio de Salud, el movimiento comunal, algunas de las TCS e instituciones como la iglesia y la policía, el siguiente paso consistió en la realización de una encuesta entre las TCS, la cual reveló las condiciones, preocupaciones y necesidades, con las que tienen que vivir día a día este grupo de mujeres.

Además de ofrecer información, ellas también contribuyeron al levantamiento de la data, entrevistando a sus clientes; y de los datos obtenidos por la encuesta se desprende que entre sus principales preocupaciones está el tema de la violencia, ya que casi la mitad ha sido víctima de alguna forma de violencia o maltrato durante su trabajo.

Por otro lado, en lo referente a la salud, tres de cada cuatro ha recibido alguna educación u orientación en cuanto al SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual; y 9 de cada 10 se protege durante las relaciones sexuales. En tanto que en lo relativo a su entorno íntimo – su hogar y familia— el 80% de los hijos de las TCS, admitió sentir inseguridad cuando sus mamás salen del hogar a trabajar.

“Lo más bueno que tienen es que apoyan al débil”

Si las cifras y las estadísticas que emanan de la encuesta revelan mucha información, lo que se escucha de la propia voz de las beneficiarias supera cualquiera análisis de datos y números.

“Me siento bien y doy gracias a la Cruz Roja por acordarse de nosotras, ya que es un programa fuera de sus labores, pero yo creo que así como rescatan vidas en el agua, esto también es rescatar vidas, porque es evitar un contagio, es evitar el SIDA”, expresó María del Carmen, quien es parte del equipo y además por su liderazgo natural es paradigma para sus compañeras.

“Supe del proyecto por medio de la gente de la Cruz Roja que llegaron a avisarnos y he ido a todas las charlas que me han invitado. Fui porque pensé que iba a oír cosas buenas, porque eran cosas como: qué podíamos hacer para protegernos del SIDA”, recuerda Teresa, madre de cinco niños y cuyo mayor anhelo es ver a sus hijos salir adelante “Porque no quiero que el día de mañana vayan a ser unos ladrones”.

“Todo está muy bueno. Lo más bueno que tienen en la Cruz Roja es que apoyan al débil, y nosotros los pobres somos los más débiles. Lo que más nos gusta es que no nos miran con indiferencia, nos miran iguales y en otros lados no es lo mismo”, señala Elvira, otra de las integrantes del equipo y madre de cinco hijos, con edades entre 16 a los 8 años.

Se trata de testimonios espontáneos y honestos, de mujeres que a pesar de su escepticismo propio, han encontrado en la Cruz Roja, personas en las que pueden confiar, siendo el mayor indicativo de esto, la alta participación de las TCS, involucrándose de forma directa en la solución de sus problemas.

Y es que la violencia de género va mucho más allá del maltrato físico, psíquico y social, que día a día deben enfrentar las Trabajadoras Comerciales Sexuales, para quienes la agresión llega hasta la discriminación, pero como expresa Elvira: “en la Cruz Roja a todas nos miran iguales”.

Nota: Los nombres de las TCS han sido cambiados

"Doy gracias a la Cruz Roja por acordarse de nosotras, ya que es un programa fuera de sus labores, pero yo creo que así como rescatan vidas en el agua, esto también es rescatar vidas, porque es evitar un contagio, es evitar el SIDA" María del Carmen.
 
  Más información:
- Especial: Día Internacional de La Mujer - 8 De Marzo
- Actividades en Nicaragua
 
"Fui porque pensé que iba a oír cosas buenas, porque eran cosas como: qué podíamos hacer para protegernos del SIDA. Quiero vivir y ver a mis hijos salir adelante, porque no quiero que el día de mañana vayan a ser unos ladrones" Teresa.
 
"Lo más bueno que tiene la Cruz Roja es que apoya al débil y nosotros los pobres somos los más débiles. Lo que más nos gusta es que no nos miran con indiferencia, nos miran iguales y en otros lados no es lo mismo" Elvira.