Por
Raquel Delgado en El Salvador
Cada
día Luisa camina
12 kilómetros para llegar al río, la fuente
de agua más cerca que tiene donde lava su ropa, los
trastos de cocina y recolecta agua para beber. Luisa y su
familia no disponen de agua potable en su casa.
El acceso regular al agua es un
derecho básico para
el ser humano. Pero hay muchos de carecen de este. En El
Salvador, la situación de la familia de Luisa Alfaro
es compartida por miles de salvadoreños. El 26.2%
de la población no tiene acceso a agua de calidad,
es decir más de un millón y medio de personas
no cuentan con el vital liquido, según datos el PNUD.
“El agua es indispensable para la vida, pero en condiciones
inadecuadas, también puede ser causa de enfermedades”,
dice Delmi Chávez, Coordinadora de la parte social
de los proyectos de agua y saneamiento de Cruz Roja Salvadoreña.
El mal manejo del agua en las comunidades es una de las principales
causas de enfermedades gastrointestinales y diarreas especialmente
en los niños, y Chávez agrega, “en algunas
comunidades a pesar que el agua está contaminada es
utilizada para beber y preparar los alimentos, dañando
severamente la salud de las personas.”
El agua es fundamental para la
vida y la salud. El derecho humano de agua es indispensable
para llevar una vida saludable
con dignidad humana, si bien se dice que el agua es esencia
de vida, teniendo en cuenta que sin agua el ser humano solo
podría vivir por unos cuantos días, por eso
que su acceso suple una necesidad humana, considerado como
un derecho humano.
El agua, al igual que la salud, es un elemento esencial para
alcanzar otros derechos humanos, tales como los derechos
a alimentos y nutrición adecuados, vivienda y educación.
Cruz Roja Salvadoreña consciente de ésta grave
situación que enfrentan las personas vulnerables desarrolla
proyectos de agua y saneamiento, construcción de sistemas
de agua, y letrinas. Sólo con los proyectos que inició en
el 2003 se están beneficiando a más de 11 mil
personas en 9 de los 14 departamentos del país.
Más allá de la ejecución de estos proyectos
de agua, la Cruz Roja motiva a las personas a practicar hábitos
de higiene personal y saneamiento ambiental para preservar
su salud. El lavar las manos adecuadamente puede reducir
la incidencia de las diarreas hasta en un 35%, según
lo afirma el Dr. Miguel Ángel Flores, Jefe de Salud
Comunitaria de la Cruz Roja Salvadoreña.
Chávez nos explica que por medio de una metodología
de trabajo participativo la comunidad beneficiada con estos
proyectos es concientizada en administrar correctamente el
agua y sus fuentes de abastecimiento, prolongando su uso
y beneficio de los sistemas de agua, “la comunidad
junto con su comité de agua están en la capacidad
de reparar y darle mantenimiento a la obra, por que ellos
han participado activamente en la construcción”.
El agua contaminada afecta la
salud física y social
de las personas. Al tener un acceso regular al agua no caminarían
varias horas en busca del vital líquido, dedicando
ese tiempo a otras actividades más productivas, incrementando
así la producción y la calidad de los cultivos
en las áreas rurales.
Luisa hubiera preferido haber
tenido la oportunidad de asistir a la escuela cuando era
niña, en lugar de haber pasado
horas en la tarea de conseguir agua, llegando a estar demasiado
cansada para realizar cualquier tipo de aprendizaje. Puede
que el tiempo ya pasó para Luisa, pero ella conserva
la esperanza que la suerte y las oportunidades sean mejores
para las niñas de hoy en día de la comunidad
y puedan asistir a la escuela.
La Cruz Roja tiene como una de
sus prioridades el asegurar progresivamente que la gran
mayoría de la población
tenga acceso a agua potable segura y facilidades sanitarias
equitativamente y sin discriminación. |