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23
de marzo de 2004
Por Cristina Estrada en La Esperanza
Jordi
tiene tres años
de edad y le encanta jugar con el agua. Aunque el vive en
un lugar donde el agua es más abundante que otros
lugares en el mundo, la cuenca Amazónica, para él,
el agua potable es un regalo precioso.
La región amazónica mide
alrededor de seis millones de kilómetros cuadrados,
y su sistema fluvial contiene 18% del agua dulce del planeta.
Sin embargo, casi
el 60% de los habitantes de esa región, no tienen
acceso al agua salubre.
Jordi vive en una comunidad urbana
marginal llamada La Esperanza, cerca de la ciudad de Leticia,
capital del departamento colombiano
de Amazonas, en una región donde tres países
-Colombia, Brasil y Perú- se encuentran. En
esta pequeña comunidad, como en muchas otras partes
de la cuenca, no hay fronteras verdaderas. El español
con acento colombiano se mezcla con la música brasileña
y la comida peruana.
Apenas hace un año, Jordi tuvo que caminar más
de un kilómetro con su madre para conseguir agua.
Ahora, la distancia es de sólo una docena de metros.
Como parte de su programa en la región amazónica,
la Cruz Roja Colombiana (CRC) está instalando un proyecto
de agua y saneamiento en esta comunidad.
Tras un periodo de consultas para identificar y analizar
los problemas de la comunidad, fueron los mismos habitantes
quienes decidieron que uno de sus mayores problemas era la
falta de acceso a agua potable. La CRC ha ayudado a construir
tres tanques de agua y les ha proporcionado las herramientas
para construir un pozo.
“Sin electricidad puedes vivir, sin agua no puedes",
dice Nelva, una voluntaria de la Cruz Roja desde hace dos
años y una residente de La Esperanza. “Me uní a
la Cruz Roja porque podía aprender cosas para mejorar
mi vida y la de mi familia, y compartirlo con mis vecinos," agrega
orgullosa.
"El 20% de los habitantes de La Esperanza son niños," agrega
Don Chepe, otro voluntario local de la Cruz Roja, entrenado
en atención básica de la salud. "Ellos
son los más vulnerables a las enfermedades, especialmente
enfermedades transmitidas a través del agua tales
como la diarrea, deshidratación y enfermedades respiratorias
agudas. También hay un alto nivel de malnutrición."
En la comunidad, no hay un sistema de alcantarilla, ni electricidad.
El desempleo, el analfabetismo, el embarazo adolescente y
el alcohol son solamente algunos de los problemas que afectan
a esta comunidad.
Con su proyecto, la Cruz Roja
también ha dotado de
medicinas y equipos al puesto de salud comunitario, así como
ha organizado campañas para incrementar el conocimiento
sobre nutrición, primeros auxilios y prevención
de enfermedades.
"El compromiso al proyecto no viene
solamente de la Cruz Roja, sino también de la comunidad.
Los proveemos de las herramientas y la orientación
para iniciar su desarrollo, y así asegurar que el
proceso continuará," dice
Jorge Silvan, director de Juventud de la CRC, filial de Leticia,
quien ha estado involucrado en el proyecto desde el principio. "Sabemos
que esto tendrá un impacto a largo plazo".
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Jordi
tiene tres años de edad y le encanta jugar
con agua. Ahora su comunidad tiene un suministro
de agua confiable y seguro.
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La
Cruz Roja Colombiana ha construído tres
tanques de agua para proveer a los 1.000 habitantes
de La
Esperanza.
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