18
de febrero de 2004
Por Eva M. Calvo
Más de 50 personas
han muerto en actos de violencia política en Haití desde
que comenzó el alzamiento el pasado 5 de febrero.
Cientos de voluntarios de la Cruz Roja Haitiana (CRH) se
han movilizado para suministrar primeros auxilios, mantener
y prestar el servicio de ambulancias en la capital, Port-au-Prince,
y distribuir ayuda humanitaria a las víctimas de los
enfrentamientos.
Varias ciudades están ahora controladas por los rebeldes,
incluyendo Gonaïves y Saint Marc, por ello el acceso
a otras ciudades del norte del país, especialmente
tres de ellas, Cap-Haïtien, Port-de-Paix and Fort Liberté,
están bloqueadas.
La preocupación por la seguridad, la escasez de servicios
de salud y la falta de alimentos es creciente. Por ejemplo,
en algunas ciudades se ha reportado que el precio de los
alimentos básicos ha aumentado como consecuencias
de las dificultades de distribución.
Los hospitales tienen deficiencias
de equipo y de personal, y tanto el personal médico como los pacientes pueden
correr riesgos. Ya ha habido incidentes en que los rebeldes
y la policía no han respetado la neutralidad de los
establecimientos de atención médica.
Mientras tanto, para apoyar a
la CRH, la Federación
Internacional ha suministrado 500 botiquines de primeros
auxilios y 20 tiendas de campaña para puestos de salud,
así como 500 gorras y mil camisetas para identificar
a los voluntarios de la Cruz Roja. El envío, sufragado
gracias a la financiación recibida de la Cruz Roja
Noruega, llegó a Port-au-Prince el 16 de febrero.
“Estamos en stand-by, pero por el momento, nuestros
movimientos están limitados a la capital, debido a
la situación de seguridad”, dijo Hanna Mollan,
delegada de la Federación Internacional en Haití.
Un equipo de la Unidad Panamericana de Respuesta a Desastres
de la Federación Internacional (UPARED/PADRU) está listo
para apoyar a la Cruz Roja Haitiana si ésta lo solicita.
Dos contenedores con ayuda humanitaria,
que la Federación
Internacional había almacenado previamente en las
ciudades de Cap-Haïtien y Anse-à-Veau, ha sido
abierto y el contenido -fundamentalmente material de primeros
auxilios, mantas, kits de cocina e higiene- se ha utilizado
para prestar asistencia a las víctimas de los enfrentamientos.
La Federación Internacional coordina su acción
con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)
y las Sociedades Nacionales que ya realizan actividades en
Haití, entre ellas la Cruz Roja Francesa y la Cruz
Roja Neerlandesa.
“La situación es crítica y las consecuencias
humanitarias podrían ser catastróficas si hubiera
un desplazamiento masivo de población”, ha dicho
Santiago Gil, jefe del Departamento para América de
la Federación Internacional. La República Dominicana,
país vecino de Haití, ha cerrado sus fronteras
y ha exhortado a la comunidad internacional a tomar medidas
para poner fin a la crisis.
En el puerto de Port-au-Prince
un contenedor con ayuda humanitaria para 1.500 damnificados
por las inundaciones que asolaron
el norte del país el pasado mes de diciembre no puede
ser descargado hasta que la situación de seguridad
se normalice. |