Por
Fernando Nuño en La Paz
Como
respuesta la escalada de violencia en el país, la Cruz Roja Boliviana trabaja
con grupos indígenas en la promoción de valores
humanitarios, elaboración de planes de contingencia
y apoyo psicosocial a población
Félix Gutiérrez, un indígena aimara
de 43 años, albañil de profesión, se
dirige al centro de La Paz al amanecer. En la avenida Prado,
se reúne con un grupo, alrededor de cien personas.
Todos ellos son discapacitados, heridos por disparos durante
los enfrentamientos sociales de octubre de 2003, en la llamada “Guerra
del gas”.
“Venimos a cortar la avenida. Quede discapacitado
y ya no me contratan en ninguna obra. Estoy desesperado.
Si el gobierno no nos ayuda, ¿cómo voy a sobrevivir?”,
explica. La mayoría de los manifestantes son indígenas
aimaras que residen en El Alto, en La Paz.
Félix continúa hablando: “A mi compadre
Manuel, que estaba a mi lado durante los altercados, una
bala le alcanzó en el pecho y le mató”.
Durante la llamada “Guerra del gas” murieron
56 personas en Bolivia. El anuncio de privatización
de una parte de la explotación del gas boliviano desencadenó violentos
enfrentamientos civiles en el país.
Como respuesta a la espiral de
violencia, la Cruz Roja Boliviana, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la
Federación Internacional unieron sus recursos con
la finalidad de planificar e iniciar un programa para encarar
la crisis social. “En la base de ese trabajo, las víctimas
de la violencia son una prioridad”, dice Silvia Maldonado,
jefa de la oficina de proyectos de Cruz Roja Boliviana.
Como parte de la estrategia conjunta,
la Federación
Internacional apoya a la Cruz Roja Boliviana en el diseño
de planes de contingencia, para responder de manera eficaz
a un posible deterioro de la situación.
“Un análisis de los riesgos sociales que vive
el país van a ayudar a prever las causas de nuevos
conflictos en el futuro”, explica Giorgio Ferrario,
coordinador de programas de la Federación Internacional
en Suramérica.
Acercando posturas
Philip Gallard, jefe de la delegación regional del
CICR para Suramérica, se reúne hoy con Evo
Morales y Felipe Quispe, los dirigentes indígenas
que lideraron las protestas del pasado año. “El
trabajo con colectivos indígenas es fundamental en
un país en el que más del 50 por ciento de
sus habitantes son indígenas puros, con sus valores
y creencias tradicionales”, señala.
El programa conjunto incluye la
difusión del Derecho
Internacional Humanitario en grupos no tradicionales, tales
como indígenas, comunidades y grupos políticos.
Al mismo, tiempo, la Cruz Roja
Boliviana implementa el denominado programa Fuerzas Armadas
y de Seguridad (FAS), que integra
el Derecho Internacional Humanitario en los programas de
estudio de las fuerzas armadas y la policía.
“Queremos trasladar a Bolivia la experiencia de trabajo
exitosa que se realizó con el ejército de Perú durante
los últimos años”, explica Gabriela Mogollón,
coordinadora de difusión del Comité Internacional
en Suramérica.
Paralelamente, Cruz Roja Boliviana
trabaja en prevención
de la violencia a nivel comunitario. Con este fin, un grupo
de voluntarios acuden a la guardería “Niño
Kollo”, en las afueras de La Paz. Quieren comprobar
los últimos adelantos de un programa de prevención
de violencia familiar, implementado con el apoyo de Cruz
Roja Española.
Un estudio realizado por los propios
voluntarios señala
que el 60% de los hogares del distrito presenta casos de
malos tratos.
“Los niños aprenden canciones sobre la necesidad
del cariño y la amistad. Es una forma de atajar desde
pequeños la dinámica de violencia familiar
que se vive en muchos hogares”, explica la cuidadora
Frida Conde.
La crisis social en Bolivia tiene
orígenes diversos
y su solución es, por tanto, compleja. “Los
resultados son a largo plazo. Debemos trabajar poco a poco
y desde una base. Esa base está en los recursos y
acciones compartidas”, dice Silvia Maldonado. |