Reciclaje saludable en Ecuador

 

Por Fernando Nuño en Chimborazo

Los habitantes de San Gerónimo del Porlón creen en los milagros. Cada día, cartones viejos se convierten en páginas de libros. Botellas de plástico rotas se convierten en mangueras para riego. Y restos orgánicos se transforman en abono para mejorar la calidad de productos agrícolas de la provincia.
El vertedero de San Gerónimo del Porlón es una diaria caja de Pandora para 300 recicladores, donde la Cruz Roja Ecuatoriana desarrolla un programa de salud comunitaria y generación de ingresos con 70 familias vulnerables.

“Con la crisis económica y la dolarización (el dólar americano es la moneda oficial en Ecuador), los productos del campo no nos dan para cubrir ni la mitad de nuestras necesidades. Por eso complementamos los ingresos que obtenemos de nuestros huertos con lo que encontramos en el basurero”, explica Fernando Rochina, presidente de la cooperativa de recicladores de San Gerónimo.

La venta de material para reciclar les permite ganar 0.1 dólar por kilogramo de abono orgánico, 0.05 dólar por kilogramo de cartón o papel y 0,05 dólar por kilogramo de plástico que pueda fundirse.

Pero el basurero, al mismo tiempo que les da una oportunidad para mejorar su nivel de vida, les expone a numerosos riesgos: transmisión de la rabia por las ratas, infecciones digestivas y hepatitis, entre otras enfermedades.

“No podemos evitar que los recicladores se ganen la vida en el vertedero. Por ello, les damos herramientas para mejorar su salud y prevenir enfermedades”, dice Esthela Falconi, presidenta de la Cruz Roja Ecuatoriana en Chimborazo.

Prevenir, mejor que curar

Cruz Roja Ecuatoriana, con el apoyo de Cruz Roja Española, desarrolla en la parte exterior del basurero de San Gerónimo del Porlón un componente de prevención de riesgos. Incluye la distribución de cascos, mascarillas, guantes y botas. Fuera del basurero, ha instalado una zona higiénica con agua potable. Allí las familias puedan lavarse adecuadamente y acceder a una fuente de agua segura.

Lorena Sani, de 16 años, es experta en convertir la basura orgánica en abono. Además conoce bien cómo manejar los desechos sin que su trabajo afecte a su salud. “Gracias a los equipos con los que contamos ahora, este año sólo tuve una pequeña gripe”, dice.

El programa incluye también capacitación en prevención de enfermedades y mensajes claves de salud. Voluntarios de la Cruz Roja Ecuatoriana han facilitado talleres a las familias de San Gerónimo del Porlón sobre prácticas saludables dentro y fuera del basurero, y en prevención de enfermedades relacionadas con las basuras.

El segundo objetivo del proyecto es la mejora de la calidad de vida de la comunidad mediante la generación de ingresos. Para ello, Cruz Roja Ecuatoriana dotará a la cooperativa de recicladores de maquinaria que les permita acelerar el proceso de reciclado de algunos materiales.

“Estos ingresos más estables nos van a permitir mejorar nuestra dieta. La alimentación ahora es rica en hidratos pero pobre en proteínas. Mejor alimentados, es más fácil seguir trabajando con salud en nuestra forma de vida”, dice Fernando Rochina.

El vertedero da a los recicladores una oportunidad para mejorar su nivel de vida. Pero les expone a numerosos riesgos, por ello, en la Cruz Roja les damos herramientas para mejorar su salud y prevenir enfermedades
 
Lorena Sani, 16, trabaja como recicladora de basura en San Gerónimo del Porlón, una comunidad al norte de Ecuador. Conoce bien cómo manejar los desechos sin que afecten a su salud
 
Mujeres de San Gerónimo fabrican cuerdas con fibras recicladas. La venta de los productos del campo no les dan para cubrir sus necesidades básicas
 
Voluntarios de Cruz Roja Ecuatoriana hacen seguimiento del estado de salud de las familias recicladoras de San Gerónimo del Porlón