Ginebra, Bangkok, 15
de diciembre de 2004
Dado que en Filipinas,
miles de personas siguen viviendo en condiciones precarias
y expuestas al riesgo
de brotes de enfermedades cuyo vector es el agua, la Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja ha anunciado que ha duplicado su llamamiento internacional
a favor de los damnificados por las inundaciones y los deslizamientos
de tierra que devastaron grandes zonas de la isla de Luzón.
Según estadísticas oficiales, los cuatros tifones
que azotaron el país dejaron un saldo de más de
1.600 muertos y desaparecidos, más de tres millones de
damnificados y más de 800.000 desplazados. Frente a esta
catástrofe, la Federación Internacional aumentó su
llamamiento a 4.200.000 francos suizos (3.640.000 dólares
estadounidenses) para ayudar a la Cruz Roja Filipina (CRF) a
atender las necesidades de las comunidades castigadas por las
inundaciones. La Federación Internacional, que prestará asistencia
a 300.000 personas durante seis meses, coordina su intervención
con las Naciones Unidas que, simultáneamente, hacen su
propio llamamiento de emergencia.
"En incontables situaciones,
los deslizamientos de tierra y las
inundaciones repentinas han privado a las familias de su casa
y las pertinencias que les había llevado toda una vida
conseguir. En muchos lugares queda muy poco que rescatar. Muchas
personas que perdieron su casa en esta cadena de desastres viven
en comunidades aisladas. Nuestras evaluaciones muestran que sus
necesidades son enormes. Gracias a nuestra red de voluntarios,
nos encontramos en posición inmejorable de prestar asistencia
y de dar el apoyo a largo plazo que la gente más afectada
necesitará en las semanas y meses venideros", explica
Richard Gordon, Presidente de la CRF.
Además de seguir proporcionando alimentos, refugio, artículos
de higienes y equipos de cocina, la CRF y la Federación
Internacional ayudarán a las comunidades a sobreponerse
al desastre y velarán por su salud a más largo
plazo. A tales efectos, financiarán la rehabilitación
y el equipamiento de dos grandes centros de salud y de otros
22 puestos de salud; también pondrán en marcha
programas de sensibilización comunitaria y servicios de
salud en unidades móviles. El abastecimiento de agua potable
y el
saneamiento también son prioritarios.
"Por el momento, hemos tenido suerte porque no ha habido
ningún brote significativo de enfermedades cuyo vector
es el agua, a pesar de que en muchas zonas el suministro de agua
fue contaminado y algunos refugios no
cuentan con el saneamiento adecuado. Los brotes de enfermedades
relacionadas con el agua, como el cólera, la malaria o
la diarrea, son una amenaza constante después de inundaciones
tan graves y, por lo tanto, debemos estar alerta. De ahí que
nuestro nuevo llamamiento incluya la distribución de artículos
básicos de higiene, cloro en polvo y mosquiteros para
prevenir esos peligros", puntualizó Floyd Barnaby,
jefe de la Delegación de la Federación Internacional
en Manila.
Para más información o para concertar entrevistas
(en Ginebra disponemos de RDSI), sírvase tomar contacto
En Bangkok con:
Rosemarie North, Delegada de Información
Tel. + 66 1823
9218 (móvil) /
+ 66 2640 8211
En Ginebra con:
Roy Probert, Encargado de
Información
Tel. + 41 22 730
4296 / + 41 79 217 3386
Teléfono de guardia del Servicio
de Prensa + 41 79 416
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