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La seguridad vial no
es accidental
Por: Alejandra Araúz J.
Anualmente,
alrededor de 130 mil personas mueren en las autopistas
y carreteras de las Américas.
Centroamérica, a pesar de no encontrarse entre los
cinco países con mayor número de defunciones
(Estados Unidos, Brasil, México, Colombia y Venezuela),
aporta sin embargo, proporcionalmente a su población,
los países con mayor tasa de muertes por lesiones
en las calles y carreteras, con Belice a la cabeza de la
lista, seguido por El Salvador y Guatemala.
Se calcula que cada año que transcurre del siglo XXI,
en todo el mundo, unos 20 millones de hombres, mujeres y
niños sufren lesiones graves o mueren y no precisamente
a causa de las guerras, epidemias, ni desastres naturales,
sino a causa de los accidentes de tránsito y la falta
de seguridad vial.
Ante esta situación, la Organización Mundial
de la Salud ha catalogado como “una epidemia oculta” las
lesiones y defunciones causadas por accidentes de tránsito,
convirtiéndose ello en el principal motivo por el
cual, el Día Mundial de la Salud de este año
se ha dedicado a la seguridad vial, lo que se constituye
en una ocasión única para sensibilizar a la
población en general, sobre los efectos y el costo
social de los traumatismos por accidente de tránsito.
Estas afecciones son uno de los principales problemas de
salud pública y de desarrollo en el mundo y afectan
de forma desproporcionada a determinados grupos vulnerables
de usuarios de la vía pública, como lo son
los peatones, los ciclistas y los niños.
Se prevé que en los próximos años su
volumen aumente considerablemente, constituyéndose
en una carga adicional, particularmente pesada, para los
países en desarrollo, afectando tres veces más
a hombre que mujeres, principalmente en su edad productiva
(de 14 a 44 años).
Factores
y políticas claves
para prevenir las lesiones y defunciones
Cuando se piensa en los factores claves causantes de las
lesiones y muertes por accidentes de tránsito, son
varios los que saltan a nuestra mente, como lo son: el exceso
de velocidad, conducir bajo los efectos del alcohol, la utilización
deficiente de los cinturones de seguridad y de los dispositivos
de seguridad infantil, la aplicación insuficiente
de las normas de seguridad vial, el diseño de los
vehículos inseguros e incluso hasta el trazado deficiente
de las carreteras.
Si observamos bien, todos sin excepción, son factores
prevenibles y en estos momentos ya se cuenta con el conocimiento
necesario, para adoptar medidas en varios frentes y evitar
de esta forma las muertes y las discapacidades innecesarias,
las inmensas pérdidas y el sufrimiento que causan
los choques en calles y carreteras.
Entre estas políticas adoptadas para la prevención
y disminución de choques y atropellos, están:
las estrategias y normas para abordar y penalizar el exceso
de velocidad y el consumo de alcohol, y la promoción
y regulación del uso de cascos, cinturones de seguridad
y otros dispositivos de protección, entre otras medidas.
Si bien es cierto, estas acciones contribuyen a regular y/o
penalizar la conducta de conductores, pasajeros y peatones,
todavía existe un factor que aún no está siendo
percibido como un elemento clave en la prevención
de lesiones y defunciones causados por accidentes de tránsito,
el cual no es más que la ausencia notoria, en muchos
países, del tratamiento adecuado para los traumatismos.
Es decir, la falta de atención oportuna y eficaz al
ocurrir el choque o atropello y los largos períodos
transcurridos entre el accidente y el ingreso al hospital.
Primeros Auxilios: la diferencia entre vivir y morir
La seguridad vial es responsabilidad de todos. Por ello es
fundamental la formación de alianzas que engloben
a diversos sectores de la sociedad, que pueden contribuir
a promover y facilitar las labores destinadas a prevenir
los traumatismos ocasionados por los accidentes de tránsito.
Por tal motivo, la Federación Internacional de Sociedades
de la Cruz Roja y la Media Luna Roja es miembro fundador
de Global Road Safety Partnership, cuya misión es
incrementar la seguridad en las carreteras en los países
en desarrollo utilizando una metodología de acercamiento
tri-sectorial, en donde los stakeholders (grupos interesados/afectados)
de los tres sectores (gobiernos – sociedad civil – sector
privado) trabajan juntos y contribuyen de la manera más
apropiada para cada organización, al mejoramiento
de la seguridad vial.
En esta alianza estratégica, el papel de la Cruz Roja
se ha dirigido primordialmente hacia el incremento de la
concienciación sobre la importancia del conocimiento
sobre primeros auxilios. Entre las acciones realizadas estuvo
la dedicación del Día Mundial de los Primeros
Auxilios, en el año 2002, a la seguridad vial. Así mismo,
para octubre del 2003, se logró que en la Unión
Europea, todo nuevo conductor al solicitar su licencia tenga
por obligatoriedad saber como actuar a ante un accidente
en la carretera. Y en nuestra región, Centroamérica,
la Cruz Roja Costarricense es miembro de varios grupos locales
dedicados a la seguridad vial.
Este año, el Día Mundial de la Salud que ha
sido dedicado a la seguridad vial, cobra especial importancia
en Centroamérica, cuando coincide con la celebración
de la Semana Santa, fecha en la cual miles de personas se
desplazan por las carreteras para tomar unas breves vacaciones.
Año tras año, durante la Semana Santa, las
Sociedades Nacionales de la Cruz Roja Centroamericanas despliegan
sendos operativos, con el apoyo de centenares de voluntarios,
a fin de incrementar la seguridad en las carreteras y asistir
en caso de accidente a las víctimas.
Pero a pesar de las acciones que las Cruz Roja pueda llevar
a cabo para socorrer a las víctimas de accidentes
automovilísticos, como lo son la inmediatez de la
llegada de las ambulancias, las estadísticas indican
que una de las causas más comunes de muerte en los
accidentes de tránsito es la anoxia, o falta de oxígeno,
por lo que poder ofrecer ayuda en este sentido en los primeros
cuatro minutos, se convierte en delgada línea entre
la vida y la muerte.
En definitiva, la seguridad vial no es accidental, y compete
a cada persona, ya sea conductor, pasajero o peatón,
tomar las medidas necesarias para reducir no sólo
los riesgos de sufrir un accidente en la carretera, sino
también puede ir aún más lejos y aprender
cómo responder ante una emergencia de este tipo. No
espere más y aprenda hoy mismo primeros auxilios.
Pregunte sobre ello en su Cruz Roja local
Para mayor información consulte los sitios:
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