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30
de abril de 2004
Por Fernando Nuño en Guayaramerín
“Empuja, el niño
ya viene”. La partera Clementina Rivas anima a la joven
Julia. Mientras, su colega Creusa Durales toma el pulso a
la madre. “Será el tercer nacimiento hoy. Este
es un niño y tiene ganas de salir”, dice Creusa.
Clementina Rivas, 39, ha trabajado
veintidós años
como partera tradicional en Guayaramerín, una ciudad
de 30,000 habitantes en la Amazonía boliviana. Ha
ayudado a venir al mundo a más de 3,000 niños
y niñas. “Puede decirse que es la madrina de
uno de cada diez habitantes de Guayaramerín”,
dice su compañera.
El nacimiento ha ido bien. Clementina
mira el reloj del hospital, se lava y se cambia de ropa.
Quiere llegar a la
entrega de diplomas organizada por la Cruz Roja Boliviana
en el comité local.
Cruz Roja ha formado en parto
limpio a 10 parteras tradicionales de la comunidad. “La técnica del parto va cambiando.
Hay que combinar lo mejor de antes y lo mejor de ahora, y
vigilar que todo vaya bien para la madre y el bebé”,
dice Clementina. Estas parteras tradicionales atienden una
media de 10 alumbramientos semanales.
La salud sexual y reproductiva
es uno de los componentes del programa de desarrollo comunitario
integral de Guayaramerín
que implementa la Cruz Roja Boliviana con el apoyo de la
Cruz Roja Española, destinado a 2,130 personas vulnerables.
Es una de las prioridades del Programa Amazónico,
desarrollado por la Federación Internacional en Bolivia,
Colombia, Ecuador y Perú.
El programa trabaja también con la planificación
familiar. “No sólo se trata de atender a las
mujeres en el parto. Hay que generar dinámicas de
planificación y evitar el alto nivel de embarazo adolescente”,
dice Mary González, coordinadora del programa.
En la calle, Clementina se cruza con Mary Geisa Flores, una
visitadora voluntaria de la Cruz Roja Boliviana. Mary Geisa
recorre semanalmente el barrio de los Almendros de Guayaramerín
para verificar el buen funcionamiento de 347 letrinas aboneras
secas instaladas en las viviendas.
Un ciclo saludable
Este sistema permite convertir
los desechos en abono e insecticidas. Evita además que las excretas contaminen aguas subterráneas
y pozos de la comunidad. “Los desechos se almacenan
en departamentos cerrados situados en la parte baja de la
letrina. Serán reciclados como abono en huertos familiares.
Estas letrinas evitan enfermedades en la comunidad, y respetan
el medio ambiente”, dice Mary Geisa.
Mientras la voluntaria verifica
una letrina, una pequeña
avioneta sobrevuela la ciudad. “Hoy llega más
tarde”, dice Mary Geisa. Guayaramerín (significa “piedra
pequeña” en lengua indígena) es la última
parada de la avioneta, que comunica esta ciudad con el resto
de Bolivia.
El barrio de Los Almendros cuenta
desde hace unos meses con voluntarios vigilantes de salud
comunitaria, vigilantes
de violencia familiar y monitores de primeros auxilios. Cruz
Roja Boliviana ha capacitado a 1,200 personas. “Es
necesario saber responder localmente en una primera respuesta.
El hospital está lejos del barrio”, dice Mirta
Negrete, monitora de primeros auxilios.
Mirta, vecina de Los Almendros,
es beneficiaria de una letrina abonera seca. Participó en un curso de primeros auxilios
de Cruz Roja, y actualmente es voluntaria vigilante de salud
comunitaria y de violencia familiar. “Ella es un ejemplo
que cómo la comunidad y la Cruz Roja han crecido juntas
en el proceso”, dice Hernán Zabala, presidente
del comité local de Guayaramerín.
En el hospital, las parteras descansan
en el patio. El despegue de la avioneta, que regresa a
La Paz, interrumpe la charla. “Adelantaron
la salida, viene tormenta”, dice Creusa. La partera
mira al cielo y añade: “En la época de
lluvias, el vuelo no llega. Vivimos siempre pensando que
tenemos que valernos por nosotros mismos. Porque la lluvia
nos aisla del resto del mundo”. |
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Una
mujer está a punto de dar a luz. La Cruz Roja
formó en parto limpio a diez parteras tradicionales
de la comunidad
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Clementina,
Creusa y Adelina la son algunas de las parteras formadas
para atender partos seguros
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| Los Almedros
cuenta desde hace unos meses con promotores de salud
comunitaria, vigilantes de violencia familiar y monitores
de primeros auxilios. Cruz Roja ha capacitado a 1,200
personas |
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Los
lavaderos son lugar de encuentro y conversación para las
jóvenes de la comunidad. Estas chicas son
vecinas del barrio de Los Almendros y voluntarias
de la Cruz
Roja |
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