Las evaluaciones de Cruz Roja permitieron reconocer las necesidades más urgentes de la población afectada que son de alimentos, alojamiento, acciones de saneamiento y sobretodo agua. “Durante esos dos minutos pensé que estábamos viviendo el fin del mundo”, dice Martha Rodriguez, una mujer de 54 años que contó su historia a los voluntarios de Cruz Roja Peruana, “Pero ahora sabemos que el fin del mundo es ahora que no tenemos qué comer ni que tomar”. |