El
médico inglés William Harvey descubrió la
circulación de la sangre en 1628. La primera transfusión
de sangre realizada con éxito se hizo en 1665
cuando el médico Richard Lower pudo mantener con
vida a perros después de transfundirles sangre
de otros perros. Posteriormente se hicieron transfusiones
de sangre de los animales al hombre, pero esa práctica
se prohibió por ley debido a reacciones de incompatibilidad.
La medicina de la transfusión humana comenzó en
1818, cuando el obstetra inglés James Blundell
hizo con éxito la primera transfusión de
sangre humana a una paciente. Otra fecha importante fue
el año 1900, cuando Karl Landsteiner determinó los
tres primeros grupos de la sangre humana (A, B y O).
El siglo XX fue un período muy interesante en
la medicina de la transfusión, especialmente a
partir de la creación de los primeros bancos de
sangre en el decenio de 1930. Durante la segunda guerra
mundial, los progresos que se hicieron en la transfusión
de sangre resultaron muy útiles en tiempo de paz.
A principios del siglo, algunos países establecieron
grupos de donantes de sangre voluntarios; otros países,
en cambio, evolucionaron gradualmente hacia la donación
voluntaria de sangre cuando se advirtió claramente
que la práctica de las donaciones de sangre remuneradas
causaba problemas de seguridad para la salud.
En la segunda mitad del siglo,
la terapia con componentes de sangre produjo una revolución en el sistema
de bancos de sangre, pues fue posible adecuar los componentes
individuales de la sangre a las necesidades de los pacientes.
Para el decenio de 1970, la transfusión de sangre
había pasado a ser un componente muy importante
de la medicina moderna, y los donantes de sangre voluntarios
desempeñan ahora una importante función
de colaboradores con los profesionales de la salud en
todo el mundo. |