El año pasado, los desastres naturales y los conflictos armados volvieron a exigir un alto nivel de movilización de personas y recursos para acudir en ayuda de los necesitados. También fue el año en que los Estados tomaron la histórica decisión de adoptar un emblema adicional para el Movimiento, el cristal rojo, que figurará junto a los de la cruz roja y de la media luna roja en los Convenios de Ginebra. La incorporación del cristal rojo hace patente el principio de universalidad de nuestro Movimiento. Hoy, 8 de mayo, quienes trabajan para la Cruz Roja y la Media Luna Roja en el mundo entero tienen la oportunidad de hacer un balance y de reflexionar sobre la pertinencia y la importancia constantes y probadas de nuestros Principios Fundamentales que son la trama de esta red tan vasta y diversa. En nuestro mensaje de este año queremos centrarnos en tres de esos principios – humanidad, universalidad y voluntariado – que, el año pasado, desempeñaron un papel vital.
En lo que se refiere a las operaciones, este año demostró la pujanza del Movimiento cuando sus componentes trabajan juntos. Tras el terremoto de Pakistán, el CICR, la Federación Internacional y Sociedades Nacionales de todas partes del mundo coordinaron su acción para prestar ayuda médica, albergue y suministros esenciales a los damnificados, en apoyo a la operación de emergencia liderada por el personal y los voluntarios de la Media Luna Roja Pakistaní en el terreno.
La de Pakistán fue apenas una de las varias docenas de operaciones que mostraron en acción al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la red humanitaria más grande del mundo. Ya sea en la lucha contra el estigma relativo al VIH/SIDA o en la promoción del derecho internacional humanitario en los campos de batalla, su neutralidad y su imparcialidad fueron ampliamente reconocidas.
Uno de los principales puntales de nuestra fuerza radica en las decenas de millones de voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que están en contacto directo con quienes ayudamos, en el ámbito más vital: la comunidad. Por trabajar en primera línea de nuestra acción, a veces a riesgo de su propia vida, los voluntarios son mensajeros y artífices de nuestra misión humanitaria en favor de millones de personas vulnerables de todas partes del mundo. Todos ellos reflejan la diversidad global de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y encarnan el compromiso universal del Movimiento según el cual la humanidad ha de prevalecer frente a conflictos armados o desastres
Aprovechamos esta ocasión par hacer un llamamiento a todas las gentes más gente de buena voluntad para que se unan a nosotros como voluntarios para promover mediante la acción los principios universales de humanidad y voluntariado, pilares del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. |